Agua y cambio climático, un reto para todos

La Razón e Hidraqua celebran un foro de personas expertas para compartir experiencias, opiniones y conocimiento en torno al «oro del siglo XXI»

El cambio climático es una situación que lo cambia todo. La inmensa mayoría de los procesos de la naturaleza y la disponibilidad de los bienes naturales imprescindibles para la vida, como el agua, se ven seriamente alterados. Con ello, la forma de gestionarlos para su uso por los humanos ha de afrontar cambios que suponen un auténtico reto para administraciones públicas, empresas, sectores productivos y, también, para la ciudadanía. Decisiones en las que el conocimiento aportado por la Ciencia juega un papel imprescindible.

Este contexto, La Razón e Hidraqua han reunido a un grupo de personas expertas para compartir opiniones, experiencias y conocimiento en torno al binomio aguacambio climático. En el foro, que fue moderado por Eva Martínez Rull, redactora de V de Viernes, participaron Carlos Mazón, presidente de la Diputación de Alicante, Jordi Azorín, consejero delegado de Hidraqua en la Comunidad Valenciana, Javier Lillo, profesor titular de la Universidad Rey Juan Carlos y Julia Moreno, senior manager en Forética.

Sobre la mesa estuvieron el reto de la gestión del agua ante el cambio climático, qué dice la ciencia sobre el futuro del agua en relación a este fenómeno, medidas de gestión necesarias para asegurar el futuro del recurso, a qué problemas se enfrenta España y qué políticas habría que aplicar en el futuro, cómo se compagina el déficit hídrico con las necesidades humanas y la buena conversación de las masas de agua, de qué manera se puede hacer que los humedales y grandes masas de agua se conviertan en aliados en la lucha contra el cambio climático, entre otros. Abrió el foro Carlos Mazón, expresando su punto de vista «como gestor político que trabaja en el epicentro del sureste español, como es Alicante que, junto con Almería, Murcia y Valencia, tiene una problemática muy concreta. Sin duda alguna, el agua es el oro del siglo XXI y el cambio climático la principal amenaza para que podamos disfrutar de ese oro. Porque el agua ya ni viene de la misma manera, ni se va de la misma manera: ahora o no viene o viene de golpe. Por tanto, como sociedad, tenemos la obligación de adaptarnos a esta situación. Y, como gestor público del ciclo hídrico, considero que debo evitar los prejuicios en la manera de gestionar, hablo de colaboración público-privada, y de trabajar con los mejores».

Cambio climático

Para Jordi Azorín, «no hay duda ya de que el cambio climático está generando unos fuertes impactos en un recurso como el agua, y que al hablar de ello tenemos que estar representados todos los sectores, político, económico y académico.

El cambio climático afecta al agua en dos sentidos: por la escasez de agua, en nuestros acuíferos y en nuestros ríos; y por las grandes avenidas. No deja de ser contradictorio que a veces no tengamos y otras llegue de esa manera. Como sociedad y para adaptarnos a esta nueva situación, nuestras políticas tienen que ser de mitigación y de adaptación».

Javier Lillo añadió que a «esos fuertes impactos sobre el agua hay que sumar la creciente demanda, la degradación y la contaminación de las masas de agua. Por ello, es necesario que, efectivamente se adopten estrategias de adaptación y mitigación, como la protección y la recuperación de las masas de agua, una planificación racional ajustada a la demanda y a la disponibilidad. Más otro conjunto de estrategias relacionadas con la búsqueda de fuentes alternativas de agua, como son la desalación y la regeneración».

Por su parte, para Julia Moreno, «hablar de agua y cambio climático nos pone frente a los retos ambientales que tenemos como Humanidad. Estamos inmersos en una emergencia climática y en una emergencia hídrica. Tenemos que poner en marcha, también desde las empresas, medidas de adaptación para hacer frente a los efectos inevitables de la escasez y el aumento de la demanda. Casi la mitad de la población vivirá en 2030 en zonas con escasez de agua». Durante el debate posterior, estuvieron presentes consideraciones como el impacto de las políticas referidas al trasvase Tajo-Segura en la agricultura levantina y en aspectos tan diferentes como la alimentación con productos de cercanía, que, para Mazón «se pone en riesgo en caso de llevarse adelante las previsiones del gobierno»; la necesidad de proteger los acuíferos y los humedales, la apuesta por la depuración como técnica que, aplicada masivamente, puede ser mejor que la desalación, e incrementar notablemente la regeneración de agua para reutilización. Asunto en el que Azorín destacó que «hay recorrido. En la comunidad Valenciana se reutiliza el 50 por ciento, sí, pero hay otro 50 que no. Por tanto conseguir que sea el 100 por 100 es el objetivo». Asimismo, resaltó la i mportancia de proteger los humedales «como estructuras verdes naturales, que serían una ayuda más económica y sostenible para canalizar el agua de las avenidas torrenciales».

Lillo coincidió en la importancia de los humedales, «por su función depuradora del agua y como sumideros de carbono». E incidió en que «en la búsqueda de fuentes alternativas de provisión de agua, ninguna estrategia por sí sola es una panacea. Ni tampoco un solo sector productivo tiene toda la responsabilidad. Es necesario un conjunto de estrategias y todos somos corresponsables de la gestión del agua, desde el ciudadano hasta los entes públicos».

«El agua es el oro del siglo XXI y el cambio climático la principal amenaza para disfrutar de ese oro» C. Mazón

«En la Comunidad Valenciana se reutiliza el 50 % del agua. El objetivo es el 100 por 100» J. Azorín

«Ninguna estrategia única de gestión del agua es una panacea, son necesarias un conjunto». J. Lillo

«Para la toma de decisiones sobre agua, es esencial tener datos, hacer métricas y establecer objetivos» J. Moreno

Para Moreno «el crecimiento económico debe tener en cuenta los impactos ambientales y valorar también la vertiente social de estos, específicamente en cuanto a gestión, responsable, del agua, al saneamiento y la accesibilidad. Al hablar de agua hay que tener en cuenta la desigualdad y que todos tengan acceso al agua potable, en línea con lo que dicen los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Por ello, es fundamental disponer de datos para tomar decisiones y establecer objetivos, hacer métricas, etc. Son necesarios para tomar medidas, algunas ya mencionadas aquí, que favorezcan que los 9.000 millones de personas que vamos a vivir en la Tierra lo hagamos dentro de los límites planetarios».