Castigados sin vacaciones

Sandra Golpe

Si no han sabido negociar, ¿cómo iban a gobernar en coalición? Las exigencias de Unidas Podemos eran inasumibles para La Moncloa. Significaban, en la práctica, tocar poder, gestionar. Pablo Iglesias no se ha bajado del carro, ha preferido inmolarse antes que renunciar a carteras de peso. En el otro lado, el PSOE de Sánchez ha evitado la verdadera coalición que le exigían desde su izquierda y desde las filas indepes y nacionalistas. Quizá los estrategas socialistas entienden que les sale más a cuenta esperar a septiembre que aliarse con según quiénes. Al final, la desconfianza mutua se ha impuesto, a pesar de las ofertas cruzadas y los mediadores espontáneos –en especial Gabriel Rufián, a su lazo amarillo pegado– que han luchado sin éxito, más que los propios protagonistas del duelo, para que cuajara el ejecutivo «Frankenstein» que auguraba la derecha.

¿Y la carrera política de Iglesias y Sánchez? El líder de Unidas Podemos se enfrenta a un futuro inmediato oscuro, con un partido hecho añicos en su mismo centro y mareas. Respira Íñigo Errejón en su nuca, aguardando turno. El presidente en funciones sabe resucitar de entre los muertos, manual de resistencia en brazos. Vete a saber.

Si tenemos los políticos que nos merecemos, ¿vamos mal como país? Menudo espectáculo nos han ofrecido desde todos los flancos. Sí, merecen ser nuestro segundo gran problema en el ranking del CIS. Ayer, hasta el último momento, me dejé llevar por el idealismo, creí sinceramente que cabía cierto espacio para el consenso y la generosidad, que sus señorías nos evitarían pasar de nuevo por el trago de votar. Han pesado más otros intereses, los suyos. Si pretenden que volvamos a las urnas en masa, lo llevan claro. Este verano, mejor que se escondan de las multitudes. Yo les metería en un internado: como niños, de cara a la pared, al rincón de pensar. Castigados hasta formar gobierno.

¿Habrá elecciones en noviembre? Eso parece, aunque todo puede pasar desde ahora. Sus señorías –en principio– mantienen sus respectivos planes de ocio veraniego. No se comprenden en la calle estas vacaciones sin el problema solucionado, ni este bloqueo institucional crónico, ni unos nuevos comicios generales que nos costarán a todos 180 millones de euros, un dineral. ¿Será que los españoles no estamos preparados para el multipartidismo?