“Las tijeras del Gobierno”

La debacle que vivimos hace necesaria la aplicación de reglas rigurosas en el gasto público si queremos salir reforzados y en el menor tiempo posible

El gobierno necesita unas buenas tijeras. Ha llegado el tiempo de los recortes, algo que horroriza a los políticos que siempre están dispuestos a subir el gasto público, incumplir el equilibrio presupuestario y endeudarse como si no hubiera un mañana. Este comportamiento siempre me ha parecido un despropósito, pero son cosas de la política. Es cierto que en ocasiones surgen políticos rigurosos que son conscientes de que el dinero es de todos y que es necesario realizar una actuación rigurosa y eficaz en este terreno.

El infierno está lleno de buenas intenciones, porque luego llega la realidad de ganar votos y muchos gestores ponen en marcha la maquinaria del despilfarro. La pertenencia a la Unión Europea, afortunadamente, establece un marco de actuación que no permite las alegrías de antaño. No tenemos ya un Banco de España con una capacidad emisora ilimitada que provoque una devaluación de la economía para hacer frente a una crisis o las necesidades de un gobierno. Es otro despropósito muy antiguo, porque la devaluación de la moneda desde la Antigüedad ha permitido incrementar los ingresos a corto plazo pero produce con posterioridad unos efectos desastrosos cuando el gobernante se aficiona a ello.

La debacle que vivimos hace necesaria la aplicación de reglas rigurosas en el gasto público si queremos salir reforzados y en el menor tiempo posible. Es el momento de los recortes, el establecimiento de prioridades, la inversión en el tejido productivo y la congelación de salarios y pensiones. Es fácil gobernar en tiempos de bonanza y muy difícil hacerlo en un escenario como el actual, pero sería un error caer en la demagogia y el populismo. Los buenos políticos surgen, precisamente, en estas épocas cuando es necesario olvidarse del corto plazo y tener la vista puesta en los intereses de una sociedad que vivirá una situación angustiosa en los próximos años.

No estamos ante una crisis de corto recorrido, porque el daño es tan profundo como intenso. La aportación de la Unión Europea es un elemento positivo, pero el más importante es la elaboración de unos Presupuestos Generales del Estado que respondan a las necesidades de estos tiempos. El uso de la tijera es muy impopular, pero la caída de los ingresos tributarios, que no es algo coyuntural, no deja otro camino. España se tendrá que endeudar en más de 500.000 millones de euros si tenemos en cuenta el coste de la anterior crisis y será necesario que estos recursos se utilicen adecuadamente.