Queda bien contigo sobre todas las cosas

Aunque quedar bien con uno mismo fomenta la autoestima (amor propio), se suele practicar con denuedo el quedar bien con los demás o, en su defecto, el no quedar mal. La hipocresía imperante no es sino la máscara detrás de la cual se esconde el miedo a ser diferente y a ser expulsado del CdR (Club del Redil, sociedad). Abunda la autocensura, prueba evidente de que la cobardía ha relegado al sentido común. Quien siembra el miedo bien en el formato individual (mobbing), bien en el general (ingeniería social), sabe que la mayoría prefiere abjurar de su singularidad y de sus principios antes que ser expulsado del redil y morirse de frío (léase quedarse sin trabajo, sin pareja, sin amigos o sin cuchipanda-lobby). El terrorismo psicológico funciona y el síndrome de la mujer maltratada arrecia. Se ha hecho habitual que, en las empresas, muchas sean las personas que se inhiban y oculten su verdadero sentir para que no las tachen de “bordes, raras o anti-equipo”, síntoma de que quien dirige el departamento o la empresa no es un verdadero manager, quedándole lejos el liderazgo puesto que, de lo contrario, animaría a sus colaboradores a ser lo mejor de sí mismos en todos los sentidos. Quien practica el liderazgo es alguien que queda bien consigo mismo y actúa acorde a sus principios, le pese a quien le pese. Por ello, pese al riesgo de que puedan echarle de algún ‘club’ o no invitarle a alguna fiesta, no dejará de dar su opinión o de contar su versión puesto que practica el salir a ganar (actitud de preferencia de quien queda bien consigo mismo). Aplaudo al Rey por haber hecho saber lo mucho que le hubiera gustado estar en el reparto de despachos a los nuevos jueces, fue toda una lección de dignidad personal.