La vindicación de Ayuso

Ni Illa y Simón son expertos de reconocido prestigio ni Ayuso es una incompetente

La Razón

El alcance de la segunda ola de la pandemia pone de manifiesto la enorme injusticia que se cometió con Ayuso y la comunidad de Madrid. He estado repasando los ofensivos e incluso insultantes titulares que le dedicaron en informaciones y columnas. Fue un ensañamiento impresionante de estos nuevos inquisidores que se han «licenciado» en medicina y adquirido la especialidad de epidemiología en Wikipedia. Ha sido bochornoso. No importa, porque ahora no rectificarán cuando la realidad muestra la inconsistencia de sus aseveraciones. Estos «expertos» hablaban de rastreadores, atención primaria, médicos y enfermeros y todo tipo de cuestiones con una seguridad que ahora hemos podido constatar que era fruto de un malicioso y fanático sectarismo.

Las autonomías que ponían como ejemplo han abrazado ahora, con enorme fervor, el estado de alarma y tienen unos datos catastróficos a pesar de contar con un elevado número de rastreadores. España es un país donde la crítica o el halago se ejercen a veces con una desmesura lamentable.

Ni Illa y Simón son expertos de reconocido prestigio ni Ayuso es una incompetente que sólo buscaba el enfrentamiento con el gobierno social-comunista. Se ha llegado a decir que quería sustituir a su amigo Pablo Casado y que Miguel Ángel Rodríguez pretende crear otro presidente del gobierno como hizo con Aznar. En sentido contrario, Illa y Simón no buscan la destrucción de la autonomía mientras Ayuso es santa Isabel de Madrid. Otra cuestión distinta es el carajal que ha sido, es y seguirá siendo el socialismo en Madrid, así como la obsesión por dominar la comunidad para así tener al frente a otro palmero gubernamental. Nada de esto sucedería si Ayuso fuera la presidenta de cualquier otra comunidad. El grave problema de fondo es que Moncloa plantea sus propuestas en estas crisis que sufrimos como una especie de trágalas que tienen que ser asumidas con mansedumbre por la oposición. Es lo que sucede, por ejemplo, con los seis meses. Y lo peor es que lo justifica siempre con unos expertos que no existen. Por supuesto, nadie se puede tomar en serio que sean los funcionarios a las órdenes de Illa, ya que en ningún país de nuestro entorno se podría aceptar semejante estrambote. Por tanto, Ayuso merece ser vindicada tras haber sido injuriada, calumniada e injustamente tratada por la izquierda política y mediática, tras constatar el fracaso de la Nueva Normalidad y la situación de las comunidades que se ponían como ejemplo.