¡Hipócritas sepulcros blanqueados!

Daniel Ochoa de OlzaAP

Tras la dimisión del JEMAD en un gesto que le honra –aunque quizás fue excesivo–, para evitar que su vacunación afectara al honor de las Fuerzas Armadas por un hecho insignificante, ahora se ha abierto la veda contra los «familiares del Rey», que no son legalmente «familia real».

En medio de una pandemia sin precedentes en un siglo, con más de 100.000 fallecidos y 4 millones de parados –ERTES aparte–, resulta que es un «escándalo» que las hermanas del Rey se vacunen como precaución al ir a visitar a su padre de 83 años que lleva 7 meses fuera de España. Cuando, además, por hacerlo en el extranjero no se saltan ninguna norma relativa a los turnos de vacunación establecida, ni por ello le quitan ese derecho a dos ciudadanos españoles.

El argumento esgrimido por unos y otros no es otro que la «poca ejemplaridad» de su conducta, y hasta alguna lideresa política incluso se rasga las vestiduras solidarizándose con «los ancianos a los que se les ha impedido su derecho a la vacuna».

La hipocresía y el fariseismo propio de los «sepulcros blanqueados» está llegando a unos límites que provocan vergüenza ajena. El jaque al Rey convertido en el «pim-pam- pum» donde drenar desahogos, frustraciones y críticas, actúa de cortina de humo y evita que se hable de la gravedad del momento, y del monumental despropósito de tener el peor Gobierno y la peor gestión de la historia en democracia, en el momento de mayor gravedad vivido.