La izquierda contra el gran Pemán
«La verdad es que me abruma tanto luchador antifranquista de bar de la facultad»
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En España no caben más memos gracias al despropósito de la memoria histórica. Ha sido un terreno abonado para la ignorancia y el fanatismo. La responsabilidad es tanto de quien aprobó la norma legal, el PSOE, como de quien no la derogó por cobardía, el PP. Ahora le ha tocado sufrirla al gran escritor José María Pemán. Fue miembro del Consejo Privado del conde de Barcelona, de las academias Española y de Jurisprudencia, caballero del Toisón de Oro… su trayectoria es muy amplia y rica como dramaturgo, poeta, novelista y ensayista. Es difícil recogerla en pocas líneas. Ahora ha sido el blanco de la estulticia guerra-civilista en la ciudad en la que nació. Lo que vivimos no hubiera sucedido si Rajoy hubiera derogado esa ley y elaborado otra que sirviera para reconciliar en lugar de dividir. En su momento se limitó a no dotarla de fondos, pero estaba vigente y la izquierda la activó nada más llegar al poder en ayuntamientos o en el gobierno tras la moción de censura.

El municipio de Cádiz, cuyo alcalde es el famoso Kichi, que para mayor desolación estudió Historia, ha retirado una placa que homenajeaba su legado literario por «su participación activa durante el régimen del dictador Franco». La verdad es que me abruma tanto luchador antifranquista de bar de la facultad. Lo mejor es que algunos son hijos o nietos de fervorosos franquistas. Y otros muchos de indiferentes. Al pobre Pemán le tocó vivir una Segunda República llena de fanáticos de izquierdas, que querían llevar adelante una revolución, como sucedió en octubre del 34 o en la Guerra Civil, y de derechas que defendían un conservadurismo excluyente y rechazaban a socialistas, comunistas y anarquistas. Fue miembro de la Asamblea Nacional, diputado en las Cortes republicanas y brevemente, un año, de las franquistas, pero su actividad política fue marginal frente a su rica vocación como escritor que hizo gala de un gran talento y una amplia cultura. Su único compromiso fue la reconciliación y luchar por el regreso de la Monarquía de todos. Esta trayectoria ejemplar hizo que don Juan Carlos le hiciera caballero del Toisón de Oro. No se entiende que el ayuntamiento de Cádiz haya cometido un despropósito tan grande contra uno de sus hijos más ilustres.