Entre Sánchez y Jones

La economía crece como nunca, pero una subida fiscal pondría todo en peligro

JUANJO MARTINEFE

Indiana Jones –Harrison Ford– tenía un objetivo, el Arca de la Alianza. Todo lo lo demás, por fascinante y entretenido que pudiera ser, era accesorio. Pedro Sánchez, como el aventurero, solo tiene una meta. En su caso se trata de conservar el poder y, claro, ganar las próximas elecciones. «¿Cuál es el plan?», le pregunta uno de sus compañeros a Jones en medio de una refriega. El personaje que interpreta Ford se queda quieto un instante y responde: «Improviso sobre la marcha». El inquilino de la Moncloa podría decir algo parecido con la misma naturalidad, aunque no lleve látigo ni sombrero de fieltro. Ayer sin ir más lejos, Sánchez se sacó de la chistera el conejo de 10.500 millones de euros que repartirá entre las Comunidades Autónomas para que los barones autonómicos –socialistas y no socialistas– pusieran menos mala cara en la inútil Conferencia de Presidentes. El catalán Pere Aragonés no asistió, claro, porque tiene su reunión bilateral en la que espera obtener todavía más y el vasco Urkullu solo accedió a participar después de que le firmaran un cheque de 220 millones de euros.

Sánchez vive al día y ha aprendido a hacerlo con comodidad. Sigue en horas bajas, pero intenta aprovechar todas las oportunidades. También ayer, el INE (Instituto Nacional de Estadística) le dio la alegría de que la economía repunta con fuerza, un 2,8% en el segundo trimestre, el mayor aumento desde que hay ese tipo de registros. El consumo de los hogares, que sube un 6,6%, ha hecho el milagro, pero también hay elementos preocupantes: la inversión disminuye y las importaciones crecen más que las exportaciones. La recuperación económica, en cualquier caso, es un hecho y salvo nuevos contratiempos de la pandemia, debería consolidarse. El gran riesgo en los próximos meses es que medidas radicales del Gobierno –los próximos Presupuestos por ejemplo–, condicionadas por Unidas Podemos sobre todo, trunquen esa tendencia positiva. Una posible subida desmesurada de impuestos, por ejemplo, pondría en peligro casi todo. Sánchez quizá no lo desea, pero está atrapado en su versión Jones: «Improviso sobre la marcha».