El chantaje ruso

Putin cuenta con un gran apoyo, porque ofrece ese orgullo patriótico que necesitan los rusos

Francisco Marhuenda

Un error de europeos y estadounidenses es menospreciar la firme voluntad de Putin y el pueblo ruso de lograr la victoria en la guerra contra Ucrania. En parte es consecuencia de sentirnos superiores. Nada puede justificar la agresión, pero hay que gestionar una realidad tan compleja como injusta. Estos días he aprovechado para ver el documental «Funeral de Estado», de Serguéi Loznitsa, que retrata el culto a la personalidad alrededor de Stalin con motivo de su funeral. La utilización de las imágenes muestra la realidad que se vivía en la URSS y el pueblo estaba conmocionado por su muerte. Era un monstruo que utilizó el terror, como buen comunista, para dominar a la sociedad, pero hay que bajar algo más y entender que la propaganda y el control de la información le habían convertido en un personaje muy querido. Era un ser repugnante y diabólico, pero la inmensa mayoría de la población veía en él al líder fuerte que había derrotado a Hitler en la Guerra Patriótica. En demasiadas ocasiones se confunden los deseos con la realidad. Algunos de los gobernantes más deleznables de la Historia han sido los más queridos y admirados por su pueblo.

Putin cuenta con un gran apoyo, porque ofrece ese orgullo patriótico que necesitan los rusos. Desde Occidente podemos decir que los manipula y que no existe libertad de expresión, pero no podemos cambiar la realidad. Algunos creyeron que con las sanciones, no sé si por ingenuidad, incompetencia o ignorancia, se podría doblegar al autócrata. No ha sido así y la guerra continúa. Ahora se dice que no ha conseguido sus objetivos y que ha sufrido una derrota militar, porque era una guerra relámpago, cosa que dudo, y sus generales le engañan. Es algo insólito porque puede leer en su teléfono móvil lo que se publica en el resto del mundo. No se trata de una mala película de la serie B, donde los rusos son una colección de incompetentes dirigidos por un ignorante dictador. Es uno de los ejércitos más poderosos del mundo. En esta nueva etapa acaba de responder a las sanciones con el chantaje energético, que es donde más le duele a Europa y sufrimos una grave crisis que nos hace más dependientes, en todos los sentidos, de Estados Unidos.