Italia: el eslabón más débil

«La tentación italiana al apaciguamiento con Putin se puede extender por toda Europa»

Vicente Vallés

No pasarán muchos días antes de que sepamos en qué se sustanciará la nueva –enésima– crisis política en Italia. La buena noticia es que se trata de un país que vive en crisis política perpetua y, como consecuencia, su sociedad civil y su entramado económico hace tiempo que se emanciparon y aprendieron a subsistir por su cuenta.

Sin embargo, la inestabilidad actual no es una más. Mario Draghi es una personalidad tan respetada que había conseguido instalar la idea de que Italia es un país gobernable. La realidad ha sido tozuda, una vez más, y nos muestra la verdadera cara de la situación, con varios partidos de extrema derecha en condiciones de reunir los votos suficientes para gobernar, mientras el populismo del Movimiento 5 Estrellas –tan potente no hace tanto– se trocea entre facciones enfrentadas.

Pero no se trata solo de un problema de política interna. Porque Mario Draghi es el primer mandatario europeo cuya cabeza puede caer fruto de las disensiones sobre la guerra de Ucrania. Italia es el eslabón más débil de Occidente. Es el país en el que los sondeos reflejan un mayor desacuerdo sobre el envío de armas a los ucranianos (hay uno reciente del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores-ECFR que así lo atestigua), y Vladimir Putin ha detectado esa fragilidad. El autócrata ruso cuenta entre sus amistades personales a Silvio Berlusconi, y sabe que algunos dirigentes, como Matteo Salvini, son declaradamente prorrusos. Para alimentar esas tensiones políticas sobre la guerra, Putin ha recortado el envío de gas ruso a Italia, lo que puede alentar los deseos de muchos italianos de poner fin a la guerra mediante el sencillo –y traicionero– método de darle al agresor lo que exige a cambio de poner fin a la agresión.

Y el problema podría no quedar limitado a Italia. Si la guerra se alarga, si la energía escasea y se encarece, y si eso nos conduce a una crisis económica profunda, la tentación italiana al apaciguamiento con Putin se puede extender por toda Europa. Si eso ocurre, Putin habrá vuelto a ganar, y ya acumula unas cuantas victorias.