Copa del Rey

El trípode
En este lamentable escenario político-climático contrasta la actuación del socialista canciller alemán federal Olaf Scholz con la de su colega Pedro Sánchez ante una crisis de gobierno.
Tenía que estar propuesta Teresa Ribera –ministra para la «Transición Ecológica y el Reto Demográfico» (...) y vicepresidenta 3ª del Gobierno de su venerado líder Pedro Sánchez– para un destacado puesto en la Comisión Europea, para que rinda cuentas de su «gestión» durante la DANA de Valencia ante los españoles, antes de pretender gestionar los del conjunto de los europeos. Ella es una persona de absoluta confianza de Sánchez de cuyos gobiernos ha formado parte desde su llegada a La Moncloa. Ya fue con Zapatero Secretaria de Estado del Cambio Climático además de otros destinos vinculados con la materia. Sin embargo, tanta erudición y responsabilidad climática no se ha trasladado en ningún momento para prevenir esta catástrofe. Y por supuesto sobre el «Reto Demográfico» aparte de apoyar el aborto no consta ninguna medida y ninguna palabra. Como el climático Sánchez se fue a Bakú a pontificar sobre el «cambio del clima climático» sentenciando que «mata», tampoco él ha comparecido para explicar cómo y por qué mató a más de 220 españoles y si huyó de Paiporta para que no le «matara» también a él. Aunque al parecer no era el clima sino unos «radicales de ultraderecha» los que lo pretendían.
En este lamentable escenario político-climático contrasta la actuación del socialista canciller alemán federal Olaf Scholz con la de su colega Pedro Sánchez ante una crisis de gobierno. El canciller ha roto la coalición cesando de su gobierno a un destacado miembro de la misma y ante esa situación ha convocado elecciones anticipadas. Sánchez lo soluciona de otra manera más cómoda para él: le da a Otegi la ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana para que la reforme como desean los sucesores de ETA que asesinaron a centenares de Policías y Guardias Civiles. Y a los demás les indulta, amnistía y les da un concierto económico. Y todo ello sin arrepentimiento alguno por parte de los condenados por un golpe de Estado contra la «indisoluble Unidad Nacional» que es –ex artículo 2– el «fundamento mismo de la Constitución». Y a los que no pudieron ser juzgados por huir de la Justicia, va a la residencia del principal prófugo en Waterloo, a rendirle pleitesía política y darle cuenta de su programa de gobierno. Esta pesadilla sanchista tiene en Errejón la cara más significativa de su «feminismo» junto al del «solo sí es sí»; y en el PNV y Puigdemont la cara más significativa de su «progresismo». Ahora, la cara de su «ecologismo climático» la tiene la gestión de la DANA por su climatológico gobierno.
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