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Cuatro gobiernos y unas elecciones anticipadas

Tiempo de lectura 4 min.

22 de diciembre de 2015. 03:17h

Comentada
Ramón Tamames 22/12/2015

En un comentario de urgencia sobre los resultados de las elecciones generales, y teniendo en cuenta los diputados que ha conseguido cada partido o grupo político, creo que tenemos, ante nosotros cinco opciones de posible formación de Gobierno. Que por orden de deseabilidad para los intereses generales de la Nación, podrían configurarse, a mi juicio, de la siguiente forma:

1. Una gran coalición, siempre con una especie de extraña nostalgia de Alemania («Die grose Koalition»), que podrían formar conjuntamente el PP y el PSOE, sería, seguramente, la mejor salida de los resultados electorales de un bipartidismo menguado. Sobre todo porque España aspira a regenerarse, y las dos entidades del bipartidismo tradicional tendrían que asumir, con ese objetivo, un código común de honestidad y buen hacer.

Con esta primera opción, sería posible un gobierno estable de cuatro años, con una importante presencia internacional, y buenos recursos de personas capacitadas, que podrían asegurar la continuidad de la recuperación económica, así como las reformas necesarias. Incluida la constitucional, que requiere un 66% de ambas cámaras, por lo cual, la suma PP+PSOE de 213 diputados, daría un 60,85% (más aún en el Senado), lo que con algunas incorporaciones permitiría esa aspiración de retocar nuestra ley de leyes, a la que ya no se opone ni el propio Rajoy.

Naturalmente, en esta primera opción, un problema serio es el de los líderes actuales (Don Mariano y Don Pedro), que no parecen estar en ningún idilio dialéctico. Pero ya se sabe que en política surgen en las condiciones más difíciles «extraños compañeros de cama»; léase de cohabitación de ambos en La Moncloa. Y en cualquier caso, ahí están disponibles, del lado del PP, la vicepresidenta Soraya y el nuevo líder juvenil del PP, Pablo Casado. En cualquier caso, esta opción es muy difícil, y quien podría impulsarla, con toda su energía, es el «patrón de Casa PSOE», Felipe González, quien de política alemana de grandes coaliciones sabe más que nadie.

2. Un Gobierno del Partido Popular con Ciudadanos, que tienen actualmente 163 diputados en conjunto. Por lo cual les faltan 13 para llegar a la mayoría absoluta, pero con algunas adhesiones (no muchas, apenas el PNV y Coalición Canaria), se acercarían a esa cifra. Y con el juego de las abstenciones, sería un «ticket» válido para conseguir formar un ejecutivo con sangre nueva procedente de Ciudadanos, con el indudable activo de éste, de pragmatismo y honradez. Claro es que también en este caso el liderazgo de Rajoy podría ponerse en duda por las exigencias de los ciudadanistas.

¿Sería de derechas un gobierno Partido Popular + Ciudadanos? No más que el de Rajoy entre 2011 y 2015; con el aliciente de un Albert Rivera que inspira sentimientos regeneracionistas de notable consideración.

3. PSOE más Podemos, con 154 diputados (menos que los 163 de PP+Ciudadanos, aunque con 6.000 votos populares más en una cifra de 7.200.000 en ambos casos). En este supuesto, el papel de los dos líderes (Sánchez e Iglesias), es el más complejo por las evidentes apetencias de ambos de dirigir cualquier clase de operación por el poder. Además, el PSOE puede intuir claramente que un Gobierno con esa mezcla sería un impulso formidable para consolidar Podemos, y tal vez hacer de ese partido político y sus alianzas con segundas marcas una fuerza hegemónica (a lo Gramsci) en el lado de la izquierda.

Una coalición PSOE+Podemos tendría los apoyos de una menguada pero aún significativa Izquierda Unida. Siendo de esperar que ese proyecto de Sánchez e Iglesias no aceptara los apoyos de las dos formaciones políticas, cada una con dos diputados, que pueden tener una relación más o menos estrecha con la violencia histórica en el País Vasco.

Por lo demás, los 17 diputados catalanes de ERC y de DiL, en una especie de «venganza de Mas», podrían apoyar a PSOE+Podemos absteniéndose, a fin de reforzar la promesa de Podemos de convocar un referéndum en Cataluña desde el poder nacional. Lo que seguiría siendo difícil por la postura de un TC recurrido desde el PP u otra formación política defensora de la Constitución.

4. Posible formación del tan traído y llevado «tripartito» durante la campaña electoral. Que estaría formado por los «perdedores» (PP dixit) del PSOE + Podemos + Ciudadanos. Pero una opción como ésta, de 199 diputados, es absolutamente impensable. Desde el punto y hora en que Albert Rivera ha dicho con toda claridad que nunca apoyaría un gobierno con Podemos.

5. Y la quinta opción ¿cuál es?: sencillamente, que constituido el Parlamento y agotado el periodo para los pactos, por una investidura sin éxito, se convocasen nuevas elecciones. Es la peor opción de todas, porque daría la sensación de una volatilidad pos-electoral inaceptable, y de que los políticos no trabajan para resolver los problemas, sino para buscar el poder sea como sea.

En definitiva, el que suscribe esta artículo se pronuncia por la primera opción (PP/PSOE) o por la segunda (PP/Ciudadanos). Y rechaza al cien por cien la del tripartito, y la de nueva convocatoria a las urnas.

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