Política

El CIS de abril

El CIS ha regresado con fuerza. El bueno de Jose Félix Tezanos, convertido en el nuevo gurú de los sondeos en España, después del éxito de sus predicciones en las pasadas elecciones generales, ya no tiene que justificar los vaivenes en la metodología aplicada por el organismo público.

Es lo que tiene la demoscopia, como las ciencias sociales tienen esa dificultad natural para predecir, siempre se miran los pronósticos pasados de un sociólogo para dar credibilidad a su siguiente predicción.

Quizá, por eso, el último pronóstico es el más determinante y el último éxito tiene la capacidad de hacer olvidar fracasos anteriores, de igual manera que un fiasco reciente tira por tierra todos los aciertos de antaño.

Sea como sea, el último estudio publicado por el CIS no ha sido cuestionado como lo fueron los anteriores y la primera lectura que han hecho los principales medios de comunicación es un análisis de los datos sin objeciones a su solvencia.

Las elecciones europeas tienen interés en el análisis porque se contabiliza el voto en España como una circunscripción única, de manera que se mide la fuerza real que tiene cada partido político en el país.

Los resultados que muestra Tezanos tienen dos informaciones importantes: la primera es que el PSOE sigue en la cresta y que el famoso voto útil, tan poco entusiasta como efectivo, no ha abandonado las siglas socialistas. La segunda es que el PP resiste a que Ciudadanos consiga el sorpasso.

La otra medición que ha realizado el CIS es para las elecciones autonómicas y municipales en las que la traducción de los datos globales del país a lo local tiñe de rojo el mapa de España.

La pérdida de poder regional de los populares es de gran importancia en términos de influencia política y social, perdería prácticamente todos los gobiernos con lo que su papel de oposición quedaría debilitado ya que no podrá presionar al ejecutivo ni desde las Cortes Generales ni desde las autonomías.

Tampoco debe olvidarse la pérdida en términos económicos. Los partidos se nutren de fondos públicos según la representación institucional que tienen y los bancos les ofrecen préstamos en función de las expectativas. El Partido Popular va a tener difícil mantener las estructuras humanas y materiales que le han hecho ser una de las grandes formaciones en nuestro país.

Ciudadanos no va a tener una legislatura muy diferente en términos de poder y, además, seguir ostentando el cargo de futurible, algo que ya empieza a convertirse en un clásico, podría terminar convirtiéndose en lo que nunca fue.

Lo que no dicen los titulares de periódico es que el sondeo se hizo entre marzo y abril, justo en el momento en que la izquierda social estaba asustada por la llegada de Vox y la derecha pensaba que el pacto de Andalucía era reeditable a nivel nacional y que la división del voto no les afectaba. Ya veremos si el CIS de abril vale para mayo.