El complejo de Moisés

Este complejo se predica de los que se creen libertadores de un pueblo elegido, y al igual que Moisés guió al pueblo judío hacia Palestina consiguiendo la liberación de los egipcios, se creen investidos de una aurora celestial que les permite tomar decisiones por su pueblo. Moisés consiguió con la ayuda de Dios abrir las aguas del Mar Rojo y este evento para los judíos marca el nacimiento de su pueblo, y por ello repiten secularmente los siguientes versículos: «Nosotros éramos esclavos del faraón en Egipto, y Dios nos sacó de allí con gran poder» (Dt 6,21), «los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y esclavizaron, pero clamamos a Dios, y él nos escuchó y nos sacó de Egipto» (dt 26,6-8). Parece que algunos hoy se inspiran en estos textos para proclamar lo mismo en Cataluña y llevar a su pueblo hacia la independencia, después de un bochornoso seudo-referéndum en el que sólo uno de cada 3,5 catalanes votó a favor de esta propuesta.

Al igual que el pueblo judío fue condenado a vagar 40 años por el desierto por haber incumplido la ley divina, estas personas pueden condenar a su pueblo a la no deseable y nunca querida suspensión de la autonomía o de algunas de sus competencias. Convocar unas elecciones plebiscitarias con el fin de conseguir la independencia, no pagar la deuda, y todo lo demás con que se amenaza son un claro caso de incumplimiento de las obligaciones impuestas por la Constitución y atentados contra el interés general de España, que obligaría a utilizar la previsión el art. 155 de la CE.

Este medio extraordinario de coerción requiere prudencia política, pero nunca el temor a utilizarlo (STC 49/1988). Nadie tiene el poder unilateral de abrir las aguas de la Constitución, y juntos nos irá mejor. España no roba.