El Pacífico nos demanda

El eje del mundo, que ha estado durante muchos años a las dos orillas del océano Atlántico, se ha mudado al Pacífico. Al mismo tiempo, aquí los árboles han terminado por no dejarnos ver el bosque. Embarcados en lo de Cataluña, la corrupción o lo de Podemos, fenómenos que nos tocan muy de cerca, y a los que es lógico que prestemos nuestra atención, hemos perdido la perspectiva y hemos dejado de lado hechos muy relevantes, de los que va a depender, por ejemplo, que España pueda crear o no más puestos de trabajo en los próximos años y, en definitiva, nuestro bienestar, que no es poco. Cito tan sólo cuatro noticias que han pasado más desapercibidas de lo que debieran: la cumbre del G20 en Australia, en la que está presente Rajoy; la reunión que ha tenido lugar días atrás en Pekín de los países del área del Pacífico (desde Estados Unidos hasta China) con la firma de importantes acuerdos comerciales bilaterales y regionales; el anuncio por parte de Estados Unidos y de China, los dos países con más emisiones de gases de efecto invernadero, de que se van a poner las pilas en este asunto (ya veremos), cosa que no habían hecho hasta ahora; y por último, el pacto alcanzado entre Estados Unidos y la India sobre las ayudas de esta nación a su sector agrario para garantizar el abastecimiento de alimentos, que permitirá desbloquear las negociaciones en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Todo esto ha sucedido en los últimos días o está pasando ahora mismo por ahí fuera. Y aquí, erre que erre, con una cortedad de miras impresionante, seguimos a «lo nuestro», mientras lejos deciden nuestro futuro, nos guste o no.