La joya en el escaparate

La Razón
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Ganaba el Sporting 1-0 y empató Isco después de varios recortes toreros y un zurdazo imparable. Está de dulce. Agonizaba el partido arrumbado en la portería de Cuéllar y, con 2-2, la joya en el escaparate firmó el 2-3 en el minuto 90: chutó raso pegado a la base del poste, pura inspiración, un golazo de tres puntos. La puntilla.

Isco es oro molido. Destaca entre titulares y suplentes, entre veteranos y noveles, y su padre, que además de representarle es taxista, le ha colocado el cartel de libre... A partir del 30 de junio de 2018; pero bajará la bandera al Madrid si le paga diez millones netos por carrera (temporada).

En Gijón firmaban el empate de antemano, cuestión de urgencias y deseo. Dos veces estuvo por delante el Sporting, gracias a esa inveterada fragilidad madridista en defensa, que contrasta con la contundencia que exhibe en la delantera, incluso sin la BBC. Y perdió el equipo de Rubi, quien tiene el dudoso honor de haber desalojado al párroco del vestuario, para júbilo de la mayor parte de sus jugadores, sin que el destierro haya mejorado las perspectivas deportivas rojiblancas.

El triunfo del Madrid, agónico, merecido, con el lustre exclusivo del prestidigitador Isco, avala las rotaciones de Zinedine Zidane, que se mantiene líder con un partido menos que el Barça y muy lejos del Atlético, que jugó a continuación con Osasuna. Era el día de los niños en el Calderón y Simeone, que también retocó el once titular, pidió el apoyo incondicional del público. No se fía de los toros en festivales benéficos. Ni le falló la afición ni el equipo. Carrasco, sin llegar a la exquisitez de Isco, hizo dos goles y falló un penalti, que le paró Sirigu, como a Thomas. Acercarse al Barça y alejarse del Sevilla es la consigna. Acertar desde los 11 metros, un reto.