La paz, nunca

La paz empieza nunca es título literario que puede aplicarse al Barcelona con frecuencia. Sus años de gloria deportiva y paz en el entorno son espacios cortos en el tiempo. No ha habido en la historia de la entidad ninguna figura que no haya sido discutida. Pepe Samitier hasta emigró al Real Madrid como jugador y como secretario técnico. Kubala acabó jugando en el Español. Ni Maradona, ni Ronaldinho han hecho nido. Ahora toca, como diría el ex president Pujol, Lionel Messi.

El argentino ha tenido problemas con Hacienda, a su papá se le relaciona con gentes de mal vivir, a él se le achaca jugar partidos benéficos con gran rendimiento económico, en el club ha habido un dirigente, Javier Faus, que ha dicho que no se le puede renovar el contrato cada seis meses y Messi lo ha descalificado. Y en pleno debate sobre el sistema del juego del equipo, cuando se discute si es innegociable la fórmula que la ha valido tantos títulos, al presidente se le reclama transparencia para que muestre los papeles del fichaje de Neymar. Sandro Rosell tiene que acudir a los tribunales para demostrar su inocencia y la transparencia del club. Al tiempo, el club, como Real Madrid, Athletic y Osasuna está investigado por Bruselas. Y encima, el equipo, acosado en la clasificación por el Atlético de Madrid.

El Barça siempre cuenta con guerras internas. Un socio llevó a Joan Laporta a los tribunales. Otro socio hace lo propio con Rosell. Parecen venganzas tribales.

Posdata. El presidente interino del Valencia, Amadeo Salvo, ficha a Pizzi sin conocer la opinión del mandatario que está al llegar.