Primarias y zombis

Los militantes del PSOE tienen motivos para estar deprimidos ante el triste arranque de las primarias y la levedad política de los candidatos. Aparte de juventud, no parece que ni Madina ni Sánchez aporten lo que de verdad necesita su partido en esta hora crucial: un liderazgo estimulante y un ideario poderoso. Para comprobarlo basta reparar en las primeras propuestas realizadas por ambos: denunciar los Acuerdos Iglesia-Estado y aceptar un referéndum separatista en Cataluña «si es legal». He ahí las grandes recetas para un partido que yace en la escombrera y para un país con cinco millones de parados. Increíble, pero cierto. A la perplejidad se suma la decepción de que ni una sola mujer se haya presentado a disputar la secretaría general. Tanto pregonar el feminismo de cremallera, tanta caña a Cañete, pero cuando hay que dar el do de pecho por la refundación del partido sólo se presentan tres varoniles candidatos, rodeados eso sí de un enjambre de cantineras. La nómina de mujeres socialistas sobradamente cualificadas no se agota en Susana Díaz ni en Carme Chacón. Hay muchas otras, pero que todas se hayan retirado a la oscuridad de la cocina en el trance más crítico desde el congreso de Suresnes, hace 40 años, explica el descrédito de un partido que no cumple lo que predica. Ésta era una ocasión excelente para que surgiera una Anne Hidalgo o una Helle Thorning-Schmidt, la cautivadora socialdemócrata danesa. Y por qué no una Merkel de izquierdas, si eso es posible aun metafísicamente. Pero nada, hasta Beatriz Talegón parece haber dimitido como látigo de patriarcas cinco estrellas. Dice Felipe González que el vencedor de las primarias nacerá muerto. Tal vez ya lo esté y lo que vemos sólo sean zombis que se agitan en busca de voluntades.