Tierra de nadie

El fin de semana ha sido tórrido, con el calor sofocante en la calle y la política estado de ebullición, a la espera de la audiencia del juez Ruz al ex tesorero del PP, Luís Bárcenas. La oposición afila los hachas y el Gobierno se ha puesto la coraza de la gran batalla. La otra gran partida de este fin de semana entre el PSC y el PSOE ha acabado en tablas. Mejor dicho, el desenlace se ha aplazado. Ni el PSOE ha podido imponerse al PSC, ni el PSC ha conseguido el permiso de Ferraz para tener las manos libres.

Pere Navarro ha conseguido mantener el tipo. La mayoría del Consell Nacional ha cerrado filas con su primer secretario y ha dejado en evidencia a los sectores nacionalistas que, una vez más, se han negado a llevar al interior del partido las escaramuzas que protagonizan fuera, con extraordinario apoyo mediático. El Pacto de Granada, la apuesta federal socialista, ha cosechado un amplio respaldo. La oposición interna ha vuelto a enarbolar la enseña de la deslealtad. Toda la semana promoviendo actos de acoso y derribo a Navarro y, a la hora de la verdad, se ha inhibido de una votación que sólo ha registrado un voto en contra y dos abstenciones.

Sin embargo, el primer secretario del PSC sigue mareando la perdiz. Defiende el derecho a decidir siempre y cuando sea una consulta pactada, aunque ni se está negociando ni se espera su negociación. Por un lado, da apoyo a los planteamientos soberanistas y, por otro, acusa al soberanismo de mentir a los catalanes cuando promete que en 2014 se conseguirá la independencia. O sea, da carta de naturaleza a la escisión aunque se posiciona en contra. Quizás tiene algo de razón Josep Antoni Duran Lleida cuando dice que ERC «ha ganado la batalla de las ideas». Pero, la verdad es que el nacionalismo ha ganado la batalla de las ideas y el PSC está en tierra de nadie.