Que gobierne la lista más votada

La Razón
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De haberse contado con una mayoría suficiente para la investidura del nuevo presidente del Gobierno, el trámite no se hubiera alargado más de 90 días y se habría resuelto, en primera votación, el 2 de marzo. Era el tiempo prescrito por la Constitución –en el que se incluye la formación de los grupos parlamentarios–, tras el cual, de no conseguirse un candidato a La Moncloa, se convocarían elecciones 54 días después. Hay que decir que en esta fallida XI Legislatura se ha alargado más de lo previsto, ya que el Rey tuvo que llamar a consulta a los líderes políticos en tres ocasiones. Según un sondeo de NC Report que publicamos hoy, el 80,6% de los encuestados es partidario de acortar los plazos para la formación de Gobierno, al margen de que el papel del Rey ha sido institucionalmente impecable, sobre todo porque la situación era inédita en nuestra historia política desde la restauración democrática. El 75% considera que Felipe VI ha cumplido bien o muy bien con su función. No nos atrevemos a predecir cómo cambiaría esa opinión si las próximas elecciones generales del 20 de junio no arrojasen una mayoría clara que supusiera prolongar la interinidad política más allá del verano. De entrada, los encuestados no creen que los nuevos comicios desbloqueen la situación para formar Gobierno. En concreto, un 64,6% considera que la situación política seguirá enquistada, frente al 27% que confía en que pueda permitir nombrar un presidente. La fracasada investidura ha puesto encima de la mesa un debate político que no ha sido resuelto, aunque las encuestas sí que indican la tendencia a seguir: si disponer de la mayoría parlamentaria, en votos y escaños, presupone una legitimidad suficiente para asumir el reto de formar Gobierno. Este hecho es el que ha provocado que el Partido Popular, aún ganando las elecciones, se haya encontrado con el bloqueo del PSOE para cerrarle el paso a toda posibilidad de acuerdo. Cara a las próximas elecciones, un 39,4% cree que debe gobernar la lista más votada. Es cierto que nuestro sistema no es presidencialista y que el Ejecutivo lo alcanza quien sume más apoyos parlamentarios, pero es conveniente tener en cuenta que no se puede dejar al margen a 7.215.530 ciudadanos que han confiado su voto a Mariano Rajoy, mientras que una minoría puede hacer variar el color del Gobierno, incluso postulándose como una fuerza contraria a la Constitución. Pedro Sánchez ha flirteado con la posibilidad de llegar a La Moncloa con la abstención de los independentistas, aunque al final fue Podemos quien le dio calabazas. El electorado natural socialista, sin duda desconcertado, es posible que le pase factura y, como indica el sondeo que publicamos, es la fuerza sobre la que recae la mayor parte de la responsabilidad (el 36,3%) del fracaso de repetir elecciones. En este sentido, el papel de Ciudadanos ha sido determinante a la hora de no haber conseguido la alianza entre populares, socialistas y el partido de Albert Rivera, de manera que los encuestados consideran (en un 44,9%) que este último se equivocó al centrarse en pactar con el PSOE. Además, un 43,9% afirma que Sánchez es responsable directo de la negativa a que su partido llegase a cualquier tipo de acuerdo con el PP, incluso, un 43,9% cree que con otro líder al frente de los socialistas podría abrirse la posibilidad de la «gran coalición». Por otro lado, hay un fraccionamiento casi a partes iguales entre aquéllos que prefieren un pacto entre PP y Ciudadanos (22,6%) y entre PSOE y Podemos (21,4%), datos que coinciden con la intención de voto. Finalmente, los encuestados dejan un mensaje para todos los partidos: ahorrarse los mítines y la propaganda insustancial.