Un verdadero 9

Luis Suárez se besa tres dedos cada vez que marca un gol
Luis Suárez se besa tres dedos cada vez que marca un gol

Suárez, sintonizado con Messi, pone fin a la táctica del «falso delantero» del Barça.

«Es mucho más que un nueve rematador», suele decir Luis Enrique de Luis Suárez. Y para no dejarle mal, su jugador mostró todo su repertorio en París en la ida de cuartos de la «Champions»: habilidad, con los «caños» a David Luiz; fuerza para aguantar el choque con Marquinhos y Maxwell en el primer gol; y remate, el del segundo tanto, que fue a la escuadra. En la ronda anterior de esta misma competición ya mostró sus dotes de delantero oportunista, con dos dianas al primer toque ante el Manchester City. Para definir a Suárez pueden ponerse muchos calificativos detrás de un nombre que permanece inalterable: aunque pueda ocupar todos los puestos ofensivos, es un «nueve». El único adjetivo que no cabe es el de «falso». El uruguayo ha puesto fin a la exitosa y también desgastada táctica del «delantero mentiroso» que viene utilizando el equipo azulgrana desde hace un lustro.

Samuel Eto’o vio desde la grada del Parque de los Príncipes cómo su legado está a buen recaudo. El camerunés fue el último que ocupó con éxito esa posición en el Barcelona. Guardiola, cuando llegó al banquillo, no le quería, pero no le encontraron acomodo y el entrenador logró ganárselo para la causa. En el Bernabéu, en el famoso partido del 2-6, casi a final de curso, se instauró definitivamente el invento que había probado en encuentros anteriores: pasar a Messi al puesto de nueve, donde creció hasta el infinito, y a Eto’o a la derecha. Y así ha seguido jugando el equipo hasta el presente curso, ante la imposibilidad de encontrar a un hombre que realmente casara con Leo. Ibrahimovic llegó un año después y terminó de reserva los últimos partidos. Más tarde fue Villa, al que se le hizo un hueco en la izquierda, y el año pasado, con Tata Martino de técnico y el «Guaje» ya en el Atlético, el Barça ni fichó a un delantero centro.

El fichaje de Suárez lo ha cambiado todo, no se sabe si un poco por azar. «Quédate por ahí de nueve», confesó en la Cope el uruguayo que le dijo Messi un día. Este tipo de autogestiones son normales entre los jugadores. Sonada fue, por ejemplo, la pelea que tuvieron Stoichkov y Romario en el campo por algo similar en un duelo europeo contra el Austria de Viena en 1993. El búlgaro se salió con la suya, se quedó en el centro y minutos después marcó el gol de la victoria. Le preguntaron a Luis Enrique si realmente el cambio de puesto lo decidieron sus futbolistas y contestó con ironía. El caso es que el técnico asturiano ha perpetuado lo que otros intentaron: devolver a Messi a la derecha, incluso a veces de interior, y recuperar la figura del delantero centro. La presencia de Leo en el medio del ataque fue una sorpresa al principio: los centrales se quedaban sin referencia y el «10» aparecía de repente en la posición de «9». Los rivales se lo acabaron sabiendo con los años y Messi quedaba encerrado y sin apenas participación. Tata Martino lo sacó de allí algún encuentro; Luis Enrique lo ha convertido en costumbre y sus registros goleadores no han bajado. Suárez, en cambio, los ha ido subiendo. Le costó marcar su primer gol, pero ahora lo hace con asiduidad, y además ha aparecido en los partidos importantes: el clásico, el City, el PSG... La sintonía con Messi es total: en el campo (le ha dado seis asistencias y ha recibido tres de él) y fuera: «¡Gran partido con 2 golazos de mi amigo Luis!», escribió Leo en Facebook.