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¿Cumple la banca vaticana su misión?

Francisco y los purpurados estudian cómo renovar el IOR para que esté al servicio de la Iglesia

Pietro Parolin, ayer, en el 30º aniversario de la revisión de los Pactos de Letrán
Pietro Parolin, ayer, en el 30º aniversario de la revisión de los Pactos de Letrán

El Papa Francisco y los ocho miembros del Consejo cardenalicio pasaron ayer tres horas en la residencia Santa Marta escuchando el informe de la comisión vaticana encargada de estudiar la situación del Instituto para las Obras de Religión (IOR), la banca vaticana. Entre los purpurados del grupo de trabajo que celebra estos días su tercera ronda de reuniones tras las convocadas en octubre y diciembre, hay algunos que pretendían una renovación total de esta institución financiera y su adaptación a los estándares propios de la banca ética.

Esta postura de parte del auditorio explica que el encuentro de ayer se centrara en la propia misión del IOR y en si resulta útil a la labor que hace la Iglesia católica. Con la cantidad de escándalos que ha protagonizado en sus 72 años de vida, algunos de los purpurados se plantean si el Vaticano tiene realmente necesidad de contar con un banco. El director de la sala de prensa de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi, confirmó que uno de los «puntos clave» del encuentro de ayer había sido el análisis del IOR «no sólo desde el punto de vista de la operatividad económica».

Lombardi explicó que los miembros de la comisión referente a la banca vaticana, creada el 24 de junio de 2013, expusieron las conclusiones del trabajo realizado en estos ocho meses, plantearon los problemas que debe afrontar esta institución y ofrecieron algunas propuestas sobre cómo podría ser renovado. El presidente de la comisión es el cardenal italiano Raffaele Farina. No es el único purpurado, pues también forma parte del organismo el francés Jean-Louis Tauran. El coordinador es el obispo español Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, «número dos» del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos.

Este grupo de trabajo tiene como objetivo radiografiar el IOR para conocer con profundidad sus actividades y su posición jurídica, de manera que puedan descubrirse sus puntos negros y preparar así su reforma. También debe investigar cómo puede coordinar su trabajo con otras instituciones dependientes del Vaticano, como la Administración para el Patrimonio de la Santa Sede. Esta comisión está apoyada por el secretario personal del Papa, el monseñor maltés Alfred Xuereb, al que Francisco nombró delegado pontificio en la banca vaticana. Por ello, Xuereb participó en la reunión de ayer y también estuvo presente en los encuentros del pasado lunes.

El consejo de los Quince

El debate sobre el IOR ocupó igualmente durante la tarde a los miembros del llamado C-8, que hoy se verán con el Consejo de los Quince, un organismo creado por Juan Pablo II con purpurados de fuera de la Curia romana para mejorar la representación de las Iglesias locales. Del Consejo de los Quince forma parte Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid y presidente del episcopado español. Dado el gran número de participantes, la reunión no se celebrará en la residencia Santa Marta, sino en el Palacio Apostólico del Vaticano.