La globalización es irreversible

El 1 de abril, Zhang Hongbin, del octavo grupo de miembros del equipo médico de la provincia de Shandong, abrazó a su hija e hijo con alegría.
El 1 de abril, Zhang Hongbin, del octavo grupo de miembros del equipo médico de la provincia de Shandong, abrazó a su hija e hijo con alegría.Chen Ziqing /Pueblo en Línea

La propagación del nuevo coronavirus ha golpeado al mundo, poniendo a todos en alerta permanente contra esta amenaza. En un momento en que la comunidad internacional está uniendo fuerzas para combatir al desenfrenado flagelo, afloran aislados murmullos contra la globalización que intentan aprovecharse de la actual situación. “La globalización ha acelerado la propagación del virus”, aseguran. Y con la intención de erigir muros dentro de la “aldea global”, incitan a las rivalidades étnicas. Incluso hay voces que anuncian la pandemia como el último clavo en el ataúd de un mundo interconectado.

Por supuesto, dada la gravedad de la epidemia, la comunidad internacional ha puesto en marcha sucesivas medidas de control y prevención, reduciendo los flujos transfronterizos de personas, bienes materiales y capital, hechos que dificultan que la economía mundial evite un impacto temporal a la baja.

Sin embargo, este no es el momento de abandonar la globalización. Por el contrario, frente a la interacción entre todos los países, no resulta difícil darse cuenta de que la adhesión a la conciencia y a la cooperación mundial es una táctica eficaz para combatir el nuevo coronavirus.

La información siempre ha estado disponible. Después de que ocurrieran los casos, China notificó a la comunidad internacional, de manera oportuna y responsable, acerca del nuevo coronavirus.

Al comienzo del brote, cuando China enfrentaba una escasez de materiales, varios países y organizaciones internacionales donaron una amplia gama de recursos médicos al país. A medida que la crisis se agravó y avanzó la propagación mundial, China respondió con firmeza donando 20 millones de dólares estadounidenses a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para fortalecer la respuesta internacional en la lucha contra el nuevo coronavirus y ayudar, dentro de sus posibilidades, a países como Pakistán, Japón, Corea del Sur, Irán, entre otros.

China también ha compartido documentos especializados sobre prevención epidemiológica y técnicas de diagnóstico y tratamiento con más de 100 países y más de 10 organizaciones, tanto regionales como internacionales. Asimismo, entre expertos chinos y extranjeros se han celebrado más de 20 reuniones de trabajo y videoconferencias.

La humanidad es una comunidad de destino compartido. En un momento crítico para la seguridad de las personas de todos los rincones del planeta, la solidaridad y la cooperación son las armas más valiosas en la lucha contra la enfermedad y el sufrimiento.

En lugar de un sentimiento antiglobalización, de proteccionismo y otras adversas corrientes de pensamiento, debería prevalecer la prioridad de establecer una gobernanza mundial cooperativa.