La Sanidad privada continúa creciendo en nuestro país

8,7 millones de personas tienen un seguro privado complementario en España según el décimo informe de la Fundación IDIS, lo que supone un ahorro para el SNS de cerca de 5.000 millones

Un total de 8,7 millones de personas tienen un seguro privado complementario del Sistema Nacional de Salud, una cifra que supone un ahorro de al menos 564 euros por asegurado al año, y un ahorro mínimo de 4.949 millones de euros para el sistema público.

Con estas cifra presentó hoy el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS) en rueda de prensa, la realidad y evolución del sector sanitario privado en el informe “Sanidad privada, aportando valor: Análisis de situación 2020”. Un documento que, según Juan Abarca, su presidente, “hace una actualización en profundidad de la realidad y las constantes que determinan la enorme relevancia de todo un sector que como el sanitario genera tanta riqueza, empleo, salud y bienestar a la población -como recoge el informe, el gasto sanitario total en provisión privada ascendió al 3,3% del PIB en 2017 (2,6% corresponde al gasto privado y el 0,7% al capítulo de conciertos), lo que equivale a un gasto aproximado de 38.082 millones de euros- (30.409 millones de euros correspondientes al gasto privado y 7.673 millones de euros pertenecen al epígrafe de conciertos)”.

Además, ha reconocido un orgullo poder presentar estos datos “a pesar de las dificultades a las que se ve sometido nuestro sistema sanitario, lo cual incide en la necesaria cooperación que haga posible un sistema viable, sostenible, accesible, equitativo y de calidad”, añadió.

Crecimiento constante

El sector asegurador continúa registrando incrementos significativos, tanto en número de asegurados como en volumen de primas. Tal como expuso Marta Villanueva, directora general de la Fundación IDIS, “en 2019 se han superado los 10,5 millones de asegurados, lo que supone un incremento del 3,1% respecto al año anterior. A nivel de volumen de primas, se estima que en 2019 han alcanzado un importe de 8.572 millones de euros, lo que implica un incremento del 4,4% respecto a 2018. Por tipología, el 74% de ellas corresponde a asistencia sanitaria, el 18%, a mutualismo administrativo y el 8%, a reembolso de gastos”.

Este estudio muestra también la actividad del sector privado en relación con la actividad sanitaria global. En concreto, en el año 2017 llevó a cabo el 30,5% de las intervenciones quirúrgicas, registró el 23,5% de las altas y atendió el 24,5% de las urgencias. Además, realizó el 23,5% de los ingresos, el 19,7% de las consultas y el 17,5% de las estancias. En este punto, es destacable que este sector cuenta con unos indicadores sanitarios muy positivos. Por ejemplo, destaca el tiempo medio de espera de citación de pruebas complementarias por debajo de 11 días (10,91 días para mamografía, 8,17 días para resonancia magnética y 6,25 días para el TAC) y tiempos de entrega de informes de pruebas complementarias por debajo de los 4 días y de 1 día en el caso de pruebas de laboratorio. Asimismo, destacan tiempos medios de atención facultativa en urgencias inferiores a 20 minutos, espera media global para una intervención quirúrgica de 30,47 días, menos de 16 días de tiempo medio transcurrido entre el diagnóstico y el tratamiento en procesos oncológicos y tiempos de espera de citación para consultas en especialidades por debajo de las 2 semanas, excepto en Dermatología donde se alcanzan 14,6 días.

La tecnología de última generación es también un aspecto clave para el sector sanitario privado; está en posesión del 53% de los equipos de RM, el 49% de los PET y el 36% de los TAC, como señala el documento.

La sanidad privada dispone de una dotación de 458 hospitales en España, lo que representa el 57% del total de centros hospitalarios de nuestro país, con 51.212 camas, que suponen el 32% del total de las existentes. A nivel geográfico, Cataluña, Madrid y Andalucía, se mantienen como las comunidades autónomas que cuentan con un mayor número.

El sector sanitario privado es un aliado indispensable del sistema público de salud, siendo la cooperación entre ambos sectores un pilar fundamental para garantizar la sostenibilidad y la solvencia del sistema tal y como se ha visto en la pasada crisis”, concluyó Abarca.