Sanidad enciende a las sociedades científicas con su plan de prohibir que los laboratorios formen a los médicos

Los especialistas acusan a la Administración de renunciar a formarles y piden que no suprima la visita médica sin antes destinar presupuesto para sustituirla

Oficina de MUFACE

El borrador del documento que ha impulsado el Ministerio de Sanidad para reconstruir el Sistema Nacional de Salud ha sembrado el estupor no solo en la sanidad privada y en la industria farmacéutica, sino también en las sociedades científicas.

Tal y como adelantó este periódico, el texto aborda medidas tan polémicas como la supresión de Muface, la devolución por parte de los laboratorios de 8.000 millones de euros que Illa y su equipo creen que se corresponden con el sobreprecio de los fármacos, y también la práctica eliminación de la información científico-técnica que los representantes de la industria proporcionan a los profesionales en los centros de salud y hospitales, en una actividad conocida también como visita médica.

Como informó LA RAZÓN, alrededor de 20.000 visitadores se encuentran al borde del paro después de cuatro meses y medio de pandemia. En un comunicado, la Federación de Asociaciones Científico-Médicas (Facme) pide al Ministerio que replantee la prohibición de estas actividades directa o indirectamente financiadas por la industria.

Según las sociedades científicas, que agrupan a los médicos en función de sus áreas o especialidades, “ha sido la administración sanitaria la que no ha asumido su obligación legal de financiar la formación continuada, habiéndola delegado en la industria biosanitaria (es decir, industria farmacéutica y de tecnología sanitaria), la que ha hecho posible gran parte de la formación de los médicos.

“La inversión en Formación Médica Continuada que realiza el Sistema Nacional de Salud español no cubre ni las mínimas necesidades formativas ni la de todos los profesionales, dado que algunos de ellos ejercen en el sector privado. Esta limitación es compensada con inversión procedente de otras fuentes, entre las que la industria farmacéutica y la de tecnología sanitaria ocupa un papel relevante y además se ha dotado de forma voluntaria de un Código de Buenas Prácticas que pone el listón en el máximo nivel de lo que debe entenderse como aceptable en las relaciones con los profesionales sanitarios”. Facme recalca que la formación médica continuada es esencial porque su objetivo es mantener la competencia de los profesionales para proporcionar la mejor atención posible a la población”. En este sentido, Facme plantea que en caso de ponerse en práctica la medida que propugna Sanidad, “debe ser garantizando previamente la existencia de fondos públicos para continuar ofertando esa formación y respetando la accesibilidad de los profesionales y sus propias necesidades formativas independientemente de las planteadas por las administraciones”.