¿Puede disparar la mascarilla las enfermedades bucodentales?

El Consejo General de Dentistas rechaza que la falta de oxigeno derivada de su uso normal pueda estimular el desarrollo de las bacterias orales más patógenas

Colmenar.- El Pleno debatirá la petición al Gobierno central de bajar el IVA de mascarillas
Imagen de recurso de una joven con mascarillas. AYUNTAMIENTO DE COLMENAR VIEJO 21/07/2020 AYUNTAMIENTO DE COLMENAR VIEJO

El uso obligatorio de la mascarilla en la mayor parte de España está provocando una suerte de psicosis entre la población con respecto a su posible vínculo con alteraciones bucodentales. Mal aliento, manchas en los dientes, sensación de boca seca... El Consejo General de Dentistas asegura al respecto que no existen evidencias científicas que demuestren la vinculación entre el uso de los protectores buconasales y la aparición de patologías orales, por lo que recomienda a la población que las siga usando. Según informa esta corporación profesional, en la boca conviven millones de bacterias pertenecientes a unas 300 familias diferentes. “La falta de oxígeno podría alterar ese equilibrio llamado simbiosis para dar lugar a un desequilibrio (disbiosis) en el que determinadas bacterias orales más patógenas pudieran desarrollarse y predominar. Sin embargo, es altamente improbable que en las condiciones habituales de uso de mascarillas se produzca esta situación de falta de oxígeno”.

n un comunicado, Óscar Castro, presidente del Consejo General de Dentistas, asegura que el uso de la mascarilla y esa supuesta falta de oxígeno no son las causas de la halitosis (mal aliento): “Al llevar la mascarilla, una parte del aire que expiramos queda durante un mayor tiempo en contacto con nuestro sistema olfativo. Por este motivo, algunas personas piensan que han desarrollado ahora este problema, cuando lo cierto es que ya lo padecían antes de llevar la mascarilla pero no lo habían detectado”. Según el Consejo General de Dentistas, hay que señalar que las mascarillas se van deteriorando con el uso. Las quirúrgicas, por ejemplo, deben desecharse a las 4 o 6 horas porque de no hacerlo irán acumulando saliva, perdiendo su eficacia e incrementando el mal olor.