Cáncer de mama en hombres: “Me fueron a despedir el mismo día que llevé mi parte de baja por el tumor"

Únicamente el 1% de los casos se da en ellos. “Fue mi hija la que justo antes de ir al tanatorio por la muerte de mi hermana la que me dijo que tenía el pezón de la mama izquierda retraído”, explica Jesús Cascón, paciente con cáncer de mama

A Jesús Cascón le diagnosticaron cáncer de mama en verano de 2019. “Acababa de enterrar a una hermana mía más pequeña que yo por cáncer de mama”. Le preguntamos si se detectó un bulto y reconoce que hasta ese momento no se fijaba en estas cosas. “Los hombres tenemos cierto desconocimiento sobre el cáncer de mama y nos observamos y exploramos muy poco”, reconoce. De hecho, “fue mi hija la que justo antes de ir al tanatorio me dijo que tenía el pezón de la mama izquierda raro, un poco retraído en la parte aurelar. Recuerdo que pensé bueno ya iré al médico”. Se abrochó la camisa y fue a despedir a su hermana.

Al llegar a Madrid su médico de cabecera le confirmó las sospechas. ""Es un tumor. Tu hija tiene un buen ojo clínico", me dijo". A los sietes días fue a la Unidad de Mama del Varón del Hospital La Paz. “Fue todo muy rápido. Me hicieron una ecografía, mamografía... y a mediados de septiembre ya tenía mi diagnóstico final”. Le hicieron una mastectomía radical de todo el pecho. “Tenía un tumor de dos cm, del tipo cáncer ductal infiltrante. La verdad es que tengo un corte importante porque además los médicos detectaron que tenía macrometástasis del ganglio centinela”. El doctor que le operó el 6 de noviembre se lo extrajo también. “Joaquín Díaz me salvó la vida, luego desgraciadamente él la perdió al ponerse en primera línea en la lucha contra la Covid-19”. Jesús, que se sometió también a radioterapia, no tiene más que palabras de agradecimiento hacía él. “Ahora soy enfermo crónico”.

También hacia su familia y sus amigos, “que han sido mis muletas”, a pesar que todo el proceso de las pruebas “me lo comí yo solo. No le dije nada a nadie. Soy viudo y no quería preocupar a mi hija, se lo dije ocho días antes de operarme porque no quería decírselo por teléfono”. También tiene palabras de agradecimiento hacia la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, ha publicado un informe sobre la situación financiera de estos pacientes. Los datos hablan por sí solos: el 50% de los pacientes con trabajo antes del diagnóstico del cáncer de mama ha perdido casi todos sus ingresos. Jesús es uno de los rostros que engrosan ese porcentaje. Uno de los pocos varones, ya que aunque los hombres pueden tener cáncer de mama. Su incidencia es muy baja, de hecho supone tan sólo un 1% del total de casos de este tipo de tumor, según informa la AECC en su web.

Hasta entonces Jesús, trabajaba como director comercial en una empresa del sector de la construcción de Madrid. Pero el mismo día que le dijo a su hija lo de su tumor fue al médico porque ya no podía más. Le dieron la baja y con ese parte se fue a su empresa. “Me dijeron que me tenían que despedir. Recuerdo que les dije a ver estaré unos días mal, pero después cuando me recuperara podía intentar trabajar desde casa porque mi trabajo no es estar en la obra”. Jesús que ahora tiene 63 años, tenía entonces 62. “Soy ingeniero industrial aunque nunca ejercí como tal. Llevo toda mi vida trabajando y de repente me vi en el paro. En ese momento le dije a mi jefe que esperaba que no hiciera eso. Soy una persona educada y dialogante, pero si me provocas te voy a denunciar”. Como el contrato de Jesús no era indefinido, esperaron a que cumpliera la fecha y fue despedido. “Me dijeron que no me renovaban en abril de este año. Eso estando de baja, por lo que aunque te pague la mutua lo que estás consumiendo es tu fondo de desempleo. Tuve una sensación de desamparo absoluto. Creo que cuando se me acabe el paro seguiré de baja y sin ingresos ya en enero de 2021. Que te puedan despedir estando de baja es inhumano, ¿cómo voy a encontrar trabajo? Si cuando camino 300 metros tengo que parar para descansar por los efectos secundarios de la radioterapia”.

Pese a todo ello Jesús asegura que se encuentra bien, “estoy vivo”. Pero teme el día que se le acabe el desempleo. Confía su suerte en lo que diga el tribunal médico. Pero hasta entonces, y si todo juega a su favor, los dolores y el miedo no cesarán. Aun así no tiene nada que decir a sus jefes. No les puede reprochar nada, porque el cambio fue en la reforma laboral que se hizo en tiempos de Zapatero les permite despedir a alguien de baja. “Los empresarios solo utilizan los instrumentos que gobernantes y sindicatos les han dado. Me da igual un partido u otro, es inhumano que una persona que haya cotizado toda su vida se la deje en esta situación de precariedad”. A los hombres recomienda que se observen y se exploren porque el cáncer de mama no es sólo de mujeres. “Nos puede pasar a todos”. Y pide a la sociedad empatía. “Cuando he conocido a una mujer sólo le ha faltado salir corriendo al decirle que tenía cáncer de mama y me ha ocurrido en más de una ocasión, ya bastante reparo me da. Me lo tomo a risa, pero da rabia. Esto nos puede pasar a cualquiera”.