Sociedad

«El reto ahora es mejorar la calidad de vida de las supervivientes»

LA RAZÓN celebró un debate con los máximos expertos con motivo del Día Internacional del Cáncer de Mama

El debate, moderado por Marta Robles, se celebró en el Museo del Prado de Madrid, en el contexto del Foro del Cáncer de Mama impulsado por LA RAZÓN
El debate, moderado por Marta Robles, se celebró en el Museo del Prado de Madrid, en el contexto del Foro del Cáncer de Mama impulsado por LA RAZÓN FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

El Día Internacional del Cáncer de Mama, que se celebró el pasado martes, es una gran oportunidad para poner sobre la mesa todos los avances logrados hasta el momento en esta enfermedad, pero sobre todo para hacer hincapié en los retos que siguen pendientes, pues a pesar de las buenas cifras de supervivencia que se manejan en este tumor, los desafíos todavía son numerosos. Así se puso de relieve durante el debate de expertos del Foro del Cáncer de Mama de LA RAZÓN, celebrado el pasado lunes en el Museo del Prado de Madrid y dirigido por la periodista Marta Robles.

«Si somos optimistas, podemos decir que hoy curamos al 75% de las pacientes y a entre un 85-90% cuando se trata de un tumor HER2+. Y eso significa que no vuelve a aparecer», aseguró Javier Cortés, fundador y director del International Breast Cancer Center (IBCC). Y es que, a pesar de ello, todavía queda un porcentaje considerable de afectadas que no logra superar la enfermedad: «Existe cerca de un 25% de pacientes que recae y acaba muriendo», aclaró Miguel Martín, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, y presidente del Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama.

Estas buenas cifras son el reflejo de que «las cosas en nuestro país se hacen razonablemente bien, pero hay que reconocer la chapuza que tenemos en España en cuanto a investigación clínica. Esto es una realidad porque invertimos muy poco en ello, pero lo más lamentable es que lo hacemos mucho menos en patentes, hasta el punto de que cuando logramos algo interesante, llegan los americanos, los chinos o los japoneses y se la llevan. Es decir, no logramos enriquecimiento para el país», lamentó Cortés.

Y no es la única tarea pendiente, ya que «debemos corregir el exceso de operaciones y tratamientos que se realiza a algunas mujeres sin necesidad de ello, de ahí que estemos luchando desde Europa para que haya una especialidad en Cirugía Oncológica con el objetivo de que no pueda operar de cáncer cualquier especialista sin tener un entrenamiento específico en este terreno», advirtió Isabel Rubio, directora del Área de Patología Mamaria de la Clínica Universidad de Navarra, presidenta de la Sociedad Europea de Especialistas en Cáncer de Mama (Eusoma) y también presidenta electa de la Sociedad Europea de Oncología Quirúrgica. Sin olvidar que, además, «resulta imprescindible que se pudiera invertir más tanto en investigación como en planes asistenciales para las supervivientes del cáncer, con el objetivo de mejorar su calidad de vida tras superar la enfermedad», insistió Sandra Ibarra, presidenta de la Fundación Sandra Ibarra y paciente de cáncer.

Tratamiento personalizado

Dos de cada tres tumores se producen al azar, es decir, por factores externos. «Cada día que pasa se dan en nuestro cuerpo más de cinco millones de mutaciones. Si fumamos, tomamos el sol o bebemos alcohol, en vez de cinco son siete, nueve o 12. Todo ello aumenta el riesgo de cáncer, pero partimos de que un 66% de tumores surgirá al azar», recordó Cortés.

Por ello, además de la prevención, resulta esencial el diagnóstico precoz, un asunto en el que el «screening» con mamografías a las mujeres de entre 50 y 70 años ha permitido detectar a tiempo un gran número de tumores de mama. Y ante la pregunta de Robles de si adelantar esta iniciativa serviría para reducir el número de jóvenes que sufren la enfermedad, los expertos fueron contundentes: «Una mamografía es viable por el costo, pero en féminas por debajo de los 45 años la fiabilidad de esta prueba resulta muy escasa, por lo que habría que utilizar otras tecnologías que son costosísimas», aseguró Martín.

Sin embargo, Rubio avanzó que, «dado que no todas tenemos el mismo riesgo de tener cáncer de mama, en unos años se podrá dividir a las mujeres según esa predisposición y aplicar el ‘’screaning’' de una manera más focalizada». Mientras tanto, según recordó Ibarra, «hacemos campañas para concienciar sobre la necesidad de la autoexploración mamaria».

Una vez diagnosticado, la variedad de tratamientos que tienen a su disposición los especialistas son numerosos, aunque no siempre se emplean de la manera más adecuada: «Mientras se investiga y llegan los avances hay personas que reciben ciertas terapias que luego con el tiempo se ve que no eran necesarias. No podemos seguir cayendo en el sobretratamiento», aseguró Rubio.

«Se trata igual a una paciente de 25 años que a una de 60. Y no es lo mismo, pues la más joven va a tener menopausia precoz, quizá infertilidad, puede que incapacidad laboral... Todo eso afecta a la salud física, emocional, sexual... Son muchos los aspectos que hay que valorar para lograr el verdadero concepto de calidad de vida», apostilló Ibarra.

Y no se trata del único error, ya que, tal y como aclaró Cortés, «es un doble drama que, según en el hospital que te toque, te hagan un tratamiento u otro, sin olvidar que, según la comunidad autónoma en la que estés, tienes unas posibilidades de supervivencia u otras por culpa de las desigualdades, la burocracia, etc.». De hecho, la inequidad y la desigualdad fueron los puntos débiles del SNS en los que los cuatro ponentes coincidieron, tras varias preguntas procedentes de los asistentes.

«Tener diferentes oportunidades por no trabajar en red es un grave problema», señaló Ramón Reyes, presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), quien insistió en que «tenemos que pelear de forma conjunta, tanto a nivel público como privado».

Y no fue el único en alzar la voz desde el público: «Nos llegan fármacos muy prometedores, pero con muchísimas restricciones para nosotras. ¿Podemos erradicar las barreras burocráticas a corto plazo que provocan desigualdades territoriales?», interpeló Pilar Fernández, presidenta de la Asociación de Cáncer de Mama Metastásico. Y la respuesta de Cortés fue tajante: «No mientras haya autonomías con consejerías de Sanidad que tomen decisiones sobre el uso de ciertos fármacos, a pesar del ejemplo que nos da la Agencia Europea del Medicamento, que es extraterritorial». Martín se mostró algo más optimista, aunque reconoció que «se logrará avanzar siempre y cuando la población general reaccione. El proceso de negociación por el precio de un nuevo fármaco en España es de un año y medio de forma intencionada. No es porque no haya medios, sino porque esos medicamentos son caros y quieren retrasar al máximo su entrada en la cartera de servicios. Esto es inadmisible».

Por ello, Rubio insistió en que «hay que intentar hacer más fuerza para cambiar las leyes», mientras que Martín e Ibarra pusieron el foco en la necesidad de dar impulso a una Ley de Mecenazgo que permita invertir en investigación, una ley que, tal y como recordó el presidente de la AECC, «hemos conseguido que se integre en los Presupuestos Generales del Estado para que, hasta 2024, las empresas puedan descontar prácticamente todo lo que inviertan en investigación contra el cáncer».

Acompañamiento

Mientras se sortean esas piedras en el camino, las pacientes que superan la enfermedad también demandan un acompañamiento especializado: «No hay médicos formados en supervivientes y te sientes desamparada», confesó Ibarra.

Y así lo reconoció Martín, al asegurar que «hay necesidades no cubiertas en las largas supervivientes. No sabemos cómo manejar muchos síntomas porque estábamos obsesionados en curar y ahora empezamos a intentar resolver los problemas que generamos con ello». El futuro es halagüeño, pero todo coinciden en que hace falta la suma de mayor inversión en investigación y un aumento de la implicación social. «Juntos ganaremos al cáncer», concluyeron los ponentes.

Ensayos clínicos muy seguros

Si hay algo en lo que coincidieron los ponentes del debate es que la investigación científica es el clavo ardiendo al que se agarran las pacientes, pues es la herramienta más poderosa para vencer al cáncer de mama. Sin embargo, se invierte «poco dinero público y mal» en investigación clínica. Prueba de ello es el alto nivel investigador que existe en nuestro país, con un elevado número de ensayos clínicos que ponen al servicio de las pacientes las últimas novedades terapéuticas. Y no hay que poner en entredicho su utilidad ni su seguridad, pues, tal y como recordó Martín, «sin ensayos clínicos seguiríamos teniendo la mortalidad de hace 50 años y las mujeres que participan ahora en estos trabajos pueden estar colaborando en una solución para sus hijas o nietas. Y pueden estar muy tranquilas en cuanto a seguridad, pues no hay nada más garantista que un trabajo científico de este tipo. Animo a todas las que puedan a participar».