Salud

Bill Gates invierte una millonada en crear la primera vacuna eficaz contra el VIH: "Con suerte pondrá fin a la miseria"

El fundador de Microsoft y su esposa dedican 4,5 millones de euros en un proyecto mundial para descubrir una vacuna preventiva contra el virus que provoca el sida

Hace unos meses, Bill Gates ya hablaba de pandemias, crisis económicas y demás, y sus especulaciones, hipótesis y predicciones no han pasado desapercibidas
Bill GatesJUSTIN LANEAgencia EFE

Bill Gates, el fundador de Microsoft, dedica ahora su ingente fortuna a liderar la fundación privada que lleva su nombre (y el de su esposa, Melinda Gates), la entidad con fines humanitarios más grande del mundo. Si hace un mes, la Fundación Bill & Melinda Gates anunció que financiará la vacuna contra la tuberculosis que se fabrica en Galicia, hoy revelan que invertirán 4,5 millones de euros para crear la primera vacuna eficaz contra el VIH.

Así lo ha comunicado el Centro Médico Universitario (UMC) de Ámsterdam, ubicado en los Países Bajos. Allí se lidera un proyecto mundial para descubrir una vacuna contra el VIH —el virus de inmunodeficiencia humana que provoca el sida en la fase más avanzada de la infección—, que sea realmente práctica para los habitantes de países de ingresos bajos y medios.

Se calcula que 40 millones de personas viven con el VIH en todo el mundo. Dos tercios de este grupo se sitúan en el continente africano. En 2022, más de 600.000 personas murieron por causas relacionadas con el VIH y más de 1,3 millones resultaron infectadas. No existe vacuna contra la segunda infección más mortal del mundo, después de la tuberculosis.

Gracias a esta subvención de la Fundación Bill y Melinda Gates, Rogier Sanders, del UMC de Ámsterdam, puede pasar al siguiente nivel de su proyecto: "Esperamos poder desarrollar una vacuna preventiva diseñando y probando inmunógenos que induzcan anticuerpos neutralizantes. Hasta ahora, nadie lo ha conseguido", afirma el que también es catedrático de Virología.

Desarrollar una vacuna contra el VIH ha resultado, hasta ahora, imposible. Desde la década de 1980, todavía no se ha realizado con éxito un estudio de fase III entre un gran grupo de sujetos. Esto se debe principalmente a las inusuales propiedades del VIH. "Hay que tener en cuenta muchas cosas", explica Sanders. "Hay varias razones por las que es tan difícil fabricar una vacuna y una de ellas es la diversidad del virus. Una segunda dificultad radica en las propiedades estructurales o químicas de la proteína que rodea al virus, que es crucial para las vacunas".

Sin embargo, en opinión de Sanders, hay razones para ser positivos. "Hay bastante optimismo en este momento en el campo de la vacuna contra el VIH debido a los avances en las primeras fases de investigación. Hay resultados bastante positivos de varios estudios de fase I en los que se intenta inducir anticuerpos ampliamente neutralizantes", explica. "Todas las vacunas que han fracasado hasta ahora no han sido capaces de inducir anticuerpos neutralizantes, y mucho menos anticuerpos ampliamente neutralizantes. Pero hay progresos muy agradables en comparación con estos estudios anteriores", dice.

El equipo de Sanders dio recientemente un importante paso adelante con su propia vacuna, que se probó en un estudio de fase I en sujetos de ensayo de Nueva York, Washington y Ámsterdam (en el UMC de Ámsterdam). "Tenemos la esperanza de que con el tiempo logremos desarrollar una vacuna eficaz contra las numerosas variantes del VIH. Con suerte, eso pondrá fin a la miseria continua que acarrea el virus", afirma Sanders. Con la subvención de la Fundación Gates, Sanders y su equipo esperan alcanzar sus objetivos en un plazo de cinco años.

La vacuna funcionaría como un equipo de fútbol

El equipo de Sanders, formado por investigadores de la Universidad de Stanford, el Weill Cornell Medical College y la Universidad de Luisiana, pretende utilizar la financiación para avanzar en su estudio en busca de una vacuna que pueda estimular a las células inmunitarias para que produzcan anticuerpos. El siguiente paso consiste en potenciar la respuesta inmunitaria, mediante un proceso conocido como "cebado, moldeado y pulido", en el que estas células son guiadas a través de un proceso de desarrollo para que, en última instancia, puedan producir anticuerpos más fuertes y amplios.

"Piense en las células inmunitarias humanas como si fueran un equipo de fútbol juvenil. En primer lugar, la vacuna busca y recluta a los talentos de este equipo juvenil y, una vez que las células adecuadas han sido preparadas, a través de múltiples fases de entrenamiento, las vacunas de formación y pulido, los jugadores con talento, se convierten finalmente en jugadores de fútbol de clase mundial", dice Sanders. Este proceso puede conducir en última instancia a una respuesta inmunitaria lo suficientemente fuerte como para repeler una infección por VIH y, por tanto, a una vacuna plenamente funcional.