Salud

Condensación y moho, un riesgo silencioso de los meses invernales

Cuando este problema persiste, con ventilar o usar deshumidificadores no basta

Un cristal empañado y con moho
Un cristal empañado y con mohoFREEPIKLA RAZÓN

Con la llegada del frío y las lluvias, muchas viviendas comienzan a mostrar un problema que, aunque común, no debe subestimarse: la condensación. Este fenómeno, aparece como consecuencia del fuerte contraste térmico entre el frío del exterior y el calor del interior. Estas gotas que aparecen sobre paredes, techos o ventanas, cuando el vapor de agua del interior se enfría, puede parecer inofensivo. Pero nada más lejos de la realidad, porque abre la puerta a uno de los mayores enemigos de un hogar saludable, el moho.

La condensación es especialmente habitual durante los meses de invierno. Las ventanas cerradas, la calefacción encendida y el vapor de agua que se genera al respirar y hacer las actividades cotidianas (ducharse, planchar, cocinar, etc.) generan un ambiente propicio para que la humedad se acumule dentro de la vivienda. El resultado es visible: cristales empañados, manchas oscuras en esquinas frías, ropa húmeda que no termina de secarse o un olor característico que delata la presencia de hongos. Pero más allá del daño estético y del deterioro que causa en los materiales, el verdadero problema está en su impacto sobre la salud.

El moho derivado de la condensación es un riesgo reconocido por organismos internacionales como la OMS, que lo identifica como un agravante de enfermedades respiratorias. Sus esporas se dispersan en el aire y pueden penetrar en las vías respiratorias. Para personas con asma, alergias, problemas pulmonares previos o defensas bajas –como niños, embarazadas o personas mayores– la exposición continuada puede convertirse en un serio problema médico. Irritación ocular, tos persistente, crisis asmáticas, fatiga, dolores musculares o cefaleas son algunos de los efectos más frecuentes.

La clave está en detectar los signos iniciales y actuar cuanto antes. En la mayoría de los hogares se recurre a soluciones temporales, como ventilar más o usar deshumidificadores, pero cuando la condensación es persistente suele revelar un desequilibrio higrotérmico que tiene su origen en un problema estructural, por lo que requiere un diagnóstico profesional.

Compañías especializadas como Murprotec, líder europeo en el tratamiento de humedades estructurales, cuentan con una tecnología propia y patentada llamada Central de Tratamiento del Aire (CTA-Murprotec) que funciona como un pulmón artificial: extrae el aire nocivo del interior y lo expulsa y al mismo tiempo coge aire del exterior, lo trata y lo insufla dentro del hogar a una temperatura regulada y con las ventanas cerradas. No hay corrientes de aire, pero la casa respira.

Como recuerdan los expertos de Murprotec, «el moho nunca aparece sin motivo, siempre es la consecuencia de una humedad no controlada». Por ello, ante cualquier indicio –manchas negras, pintura desconchada o ese olor inconfundible– la recomendación es consultar a un especialista que pueda identificar la causa real y aplicar un tratamiento definitivo.

En invierno, cuidar la salud del hogar es también cuidar la salud de quienes lo habitan. La condensación y el moho no deben en ningún caso normalizarse.