Entrevista

Jordi Sánchez, CEO de Bayer para Iberia: «Las terapias avanzadas, al ir a la raíz del problema, permiten curar y no solo tratar enfermedades»

Para el también responsable del negocio farmacéutico, los tratamientos celulares y génicos son el siguiente paso de la medicina de precisión

Jordi Sánchez
Jordi SánchezALBERTO R. ROLDÁNLA RAZÓN

El consejero delegado en España y Portugal de Bayer se muestra optimista pese al contexto adverso y a los cambios regulatorios a los que se enfrenta la industria farmacéutica. Un optimismo que responde también al buen hacer de la división farmacéutica, de la que es también su responsable.

El último éxito de Bayer, lograr la disponibilidad en España del primer tratamiento que ofrece una estabilización prácticamente completa de la transtiretina en pacientes con amiloidosis cardíaca por transtiretina. Esta terapia, administrada por vía oral y cubierta por la Seguridad Social, está diseñada para actuar sobre el origen de la enfermedad, al lograr disminuir la formación de depósitos de amiloide en el corazón y ralentizar, por tanto, su progresión.

¿Qué es lo más destacable de este tratamiento?

Al ser una enfermedad infradiagnosticada e infratratada, hay una necesidad no cubierta muy importante. Y Beyonttra es el único tratamiento de esta patología que logra una estabilización casi total de la transtiretina según la ficha técnica. Y es eso lo que favorece que la formación de esos depósitos de amiloide, que son los que acaban provocando una insuficiencia cardíaca, disminuya.

¿Está infradiagnosticada porque se confunden síntomas, como fatiga, mareos, dificultad para respirar, latidos irregulares o dolor torácico, con otras patologías? ¿Qué se podría hacer para diagnosticarla antes?

Es exactamente por eso, porque se confunden los síntomas con otras patologías cardiovasculares y lo importante para mejorar ese diagnóstico es que haya un conocimiento, una formación sobre todo de cardiólogos, de especialistas de medicina interna, y una vinculación de esos síntomas que en algunos casos pueden dar pie a entender que detrás de lo que está viendo el doctor existe una amiloidosis cardíaca por transtiretina.

"Hemos logrado 5 lanzamientos en tres años en oncología cardiovascular y oftalmología"

Jordi Sánchez, CEO de Bayer para Iberia

Es el tercer lanzamiento en tres años del área cardiovascular. No está nada mal... ¿Y en oncología y oftalmología?

No, no está nada mal. Es el tercer lanzamiento del área cardiovascular en tres años y si sumamos los lanzamientos en oncología y oftalmología en este prácticamente mismo periodo de tiempo, de tres años, tendríamos 5 lanzamientos. Es decir, además de los tres en el área cardiovascular, hemos lanzado un tratamiento para el cáncer de próstata en diferentes indicaciones y un tratamiento para patologías de la retina muy importante para estos pacientes porque lo que vamos a conseguir es espaciar las inyecciones intravítreas que deben recibir para su enfermedad de retina. Evidentemente eso tiene un impacto muy importante tanto en la calidad de vida del paciente, como en sus cuidadores y, por su puesto, en el sistema, porque estamos reduciendo las listas de espera.

De cara al futuro, ¿cuáles van a ser los siguientes lanzamientos? ¿Va a tener más peso la investigación en un área en concreto?

Seguimos enfocados en nuestras tres áreas terapéuticas, que son el área cardio-renal, la oncológica y el área de oftalmología. También hay una cuarta área que es el futuro, pero en el que ya estamos trabajando de manera muy concreta, que son las terapias avanzadas, tanto génicas como celulares. Aquí estamos hablando de enfermedades raras que en algunos casos hoy día no tienen tratamiento y que podríamos aspirar incluso a alguna curación, pero también de enfermedades que son prevalentes como el párkinson o la insuficiencia cardíaca congestiva, donde estamos trabajando también tanto en terapia génica como en celular.

¿En qué se diferencia la terapia génica de la celular?

En la terapia génica lo que hacemos es trabajar con vectores. Es decir, se trata de virus que han sido desprovistos de su material genético original e introducimos en ellos aquel material genético que una vez dentro del organismo se va a replicar y va a sustituir a aquella proteína defectuosa que no se está expresando en una determinada enfermedad. Y en la terapia celular lo que hacemos es introducir en el organismo células, células que se van a diferenciar y van a hacer el trabajo de esas células, por ejemplo cardíacas o del sistema nervioso en el caso del párkinson, que no están produciendo las sustancias necesarias y que los individuos con la patología tienen un déficit.

"Para el párkinson tenemos dos ensayos, uno celular en fase III con 102 pacientes y otro génico en fase II"

Jordi Sánchez, CEO de Bayer para Iberia

Todas estas terapias avanzadas se hacen en Viralgen, el centro que Bayer tiene en San Sebastián. Precisamente la compañía, como anunció recientemente el presidente de la división farmacéutica de Bayer, espera que sus terapias avanzadas para detener o incluso revertir el párkinson lleguen a los pacientes para 2030. Eso es ya. ¿Cómo van los ensayos?

Totalmente. Para párkinson tenemos dos tratamientos en desarrollo: una terapia celular que ha iniciado la fase III y una terapia génica en fase II. Ese tiempo de 5 años es el tiempo que esperamos que ese desarrollo clínico para cada uno de los fármacos en distintas fases se complete y se llegue, si todo sale bien en la gestión con las autoridades regulatorias, a la aprobación subsiguiente, así que esperamos que a final de esta década o principios de la siguiente tengamos esa nueva solución para pacientes que ahora tienen mucha necesidad. Es decir, a partir de 2030 esperamos que esté disponible para los pacientes. En cuanto al resto de áreas, tanto en la cardiorenal como en la oncológica, tenemos un futuro que es ya prácticamente presente. Así, tras aprobaciones de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), tenemos una nueva indicación para el tratamiento de cáncer de próstata metastásico y hormonosensible que esperemos que esté en disposición de los pacientes aquí en España de forma muy breve y tenemos una nueva indicación para un tratamiento que ahora mismo está aprobado para pacientes con enfermedad renal crónica y diabetes tipo 2. En concreto, este mismo tratamiento tiene una nueva indicación para pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada donde no ha habido realmente innovación en los últimos años y venimos a cubrir un necesidad que hasta ahora no estaba cubierta.

Volviendo al párkinson, trabajan en dos líneas: terapia celular y génica. ¿La idea es sacar el tratamiento que mejor funcione o ambos según el paciente?

Son varias cosas. Por una parte, es el perfil de los pacientes y eso es también lo que los ensayos clínicos que están en curso nos lo tienen que mostrar, pero por otra es el hecho de que estamos hablando en terapias avanzadas de desarrollos clínicos de muy alto riesgo desde el punto de vista que den los resultados esperados y por tanto creo que es una buena noticia que podamos tener dos desarrollos paralelos con dos plataformas distintas, la génica y la celular. Esperemos un éxito para ambos. Y entonces será el momento de entender cuál es el perfil de paciente que se beneficia de cada uno de ellos.

¿Cuántos pacientes participarán en cada ensayo?

El ensayo en fase III acaba de iniciarse y son 102 los pacientes.

¿Para el alzhéimer tienen algo?

Ahora mismo en fases que estén en desarrollo clínico no tenemos nada para el alzhéimer.

¿Pero no porque no se pueda lograr hoy con las terapias avanzadas o por qué motivo?

Las terapias avanzadas abren un abanico de posibilidades. Lo que es muy importante siempre es entender qué es lo que exactamente la terapia génica o celular puede hacer, por ejemplo si se trata de proteínas que no se están expresando a nivel del organismo. Hay patologías que son multifactoriales y que por lo tanto no solamente es una la causa, sino que son muchas y ahí evidentemente es más complejo.

¿Es el caso del alzhéimer?

Podría ser el caso del alzhéimer.

¿Cuál es el futuro de las terapias avanzadas? ¿Considera que serán el siguiente paso tras la medicina de precisión?

Sin duda. Es el siguiente paso de la medicina de precisión y, sobre todo, un paso que abre una posible revolución en cómo estamos considerando el tratamiento o la aproximación a muchas enfermedades que en la actualidad no tienen ni tratamiento, pensemos en el caso de muchas enfermedades raras, o tienen un tratamiento sintomático y con la terapia avanzada lo que se puede es ir a la raíz del problema. Ahí está la posibilidad de curar y no solamente tratar determinadas enfermedades.

¿La medicina de precisión no va tanto a la raíz del problema?

No es algo tan sencillo como esto. La medicina de precisión lleva años desarrollándose a través de otras modalidades como pueden ser los anticuerpos monoclonales para enfermedades inflamatorias, enfermedades oncológicas... Pero en las terapias avanzadas, vamos a la raíz de ese problema que sabemos cuál es exactamente, cuál es el factor más importante que causa esa determinada enfermedad y si es un déficit de una proteína concreta se puede lograr reemplazar.

En cuanto a la investigación, en 2024 la inversión en innovación ascendió a 145 millones de euros. De los cuales 118 millones fueron destinados a la investigación. Un 12% más que en 2023. ¿A cuánto asciende la inversión en innovación de Bayer en 2025? ¿Cuántos millones se han destinado a la investigación?

Aún no tenemos ese dato cerrado. Pero sí puedo comentar que España sigue estando entre los 3 primeros países a nivel global en número de ensayos clínicos y pacientes incluidos en ensayos clínicos.

Pero me puede decir si aumenta, porque el año pasado aumentó.

Seguimos trabajando en ello, impulsando la inversión en I+D.

Eliminando burocracia Bayer pretende reducir 2.000 millones en costes organizativos anuales a partir de 2026. ¿Cómo?

Se enmarca dentro de la iniciativa de transformación de cómo trabajamos llamada Dynamic Shared Ownership (DSO). Lo que buscamos es asegurar que la organización esté lo más centrada posible en el cliente, conoce y entiende cuáles son las necesidades y se organiza de la forma más ágil para cubrir esas necesidades. Por ejemplo, para eliminar burocracia hemos visto que la estructura jerárquica más tradicional que teníamos hasta ahora requería de muchos pasos desde que una idea surgía hasta que se concretaba, era aprobada y se podía implementar. Todas esas capas intermedias se han revisado y disminuido el número de mandos intermedios de forma que los equipos que están más cerca del cliente sean los que tomen el 95% de las decisiones que debemos tomar en el día a día y solamente ese pequeño porcentaje que son decisiones más estratégicas se tomen a otros niveles. Eso lo que busca es la agilidad en la toma de decisiones, en el contacto con el cliente y en responder a esas necesidades con esa rapidez, ese sentido de urgencia, que también el cliente externo precisa. Para ello se ha combinado la eliminación de puestos intermedios con la reubicación.

¿En qué se van a invertir? En aumentar el I+D de la compañía?

Exactamente, la idea es que todo eso que la compañía está intentando ahorrar revierta en aquello que también va a suponer el futuro de la compañía y en cubrir las necesidades de esos pacientes, de esos consumidores o de esos agricultores y todo ello pasa por la investigación y el desarrollo.

¿Cuántos millones han logrado reducir este año eliminando la burocracia?

A finales de este año estimamos estar cerca del 70% del cumplimento del plan de ahorro de los 2.000 millones de euros.