Estudio

Demuestran que tratar la hipertensión previene la demencia

Los pacientes hipertensos no tratados tienen un 42% más de riesgo de desarrollar esta enfermedad que las personas sanas

La hipertensión es una de las principales causas de muerte y enfermedad en todo el mundo | Fotografía de archivo
La hipertensión es una de las principales causas de muerte y enfermedad en todo el mundo | Fotografía de archivolarazon

Un trabajo internacional, con participación de investigadores y pacientes españoles (pertenecientes al Instituto de Investigación Sanitaria Aragón, la Universidad de Zaragoza, el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa y al CiberSAM), ha demostrado la alta vinculación de la hipertensión arterial (HTA) no tratada con un mayor riesgo de demencia en mayores de 60 años.

La HTA es el más frecuente factor de riesgo de demencia (incluyendo la más frecuente, la Enfermedad de Alzheimer). Está bien documentado el riesgo de desarrollar una demencia en los adultos que en edad media sufren hipertensión; por el contrario, ha sido un tema altamente controvertido que ese riesgo exista también en personas de edad avanzada.

El estudio, que ha sido publicado recientemente en la revista «JAMA Network Open» e incluye los datos del Proyecto Zarademp realizado en Zaragoza, ha intentado aclarar la controversia.

Se ha podido documentar que los hipertensos no tratados tenían un 42% de incremento de riesgo de desarrollar una demencia, comparados con los individuos sanos; y un 26% de incremento comparados con los tratados con medicamentos antihipertensión. Además, los hipertensos tratados, comparados con los individuos sanos, no tenían mayor riesgo de desarrollar demencia. Por otra parte, se pudo documentar que no había interacción con la edad de los sujetos, el sexo o el grupo racial.

Para ello, se analizaron los datos de 17 trabajos en 15 países diferentes, en cinco continentes, que habían realizado estudios longitudinales, de seguimiento de cohortes de muestras representativas de la población general, como en el caso de Zaragoza.

Se incluyeron un total de 34.519 individuos mayores de 60 años, con una edad media de 72,5 años en la entrada al estudio. En todos los participantes se recogieron datos de sus antecedentes médicos y de salud mental, y se les hicieron extensos exámenes que incluían la toma de tensión arterial y la valoración de su función cognitiva. A continuación, se hizo un seguimiento longitudinal con una duración media de 4,3 años, con exámenes seriados en oleadas consecutivas.