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Entrevista
Es invisible, pero muy dañina. La inflamación crónica está detrás de un gran número de problemas de salud, pero al no dar la cara resulta complejo atajarla. De ello bien sabe Gabriela Pocoví, doctora en Medicina y Salud Pública, además de dietista-nutricionista. Su último libro «La solución para la inflamación» (Zenith, editorial Planeta), desgrana las estrategias prácticas definitivas para transformar la salud en apenas seis semanas.
¿La inflamación crónica es un grave problema para la salud?
Gravísimo. El 85% de la población está inflamada. Hoy en día casi todos padecemos algún problema de salud cuyo origen es la inflamación crónica, que es un caldo de cultivo para propiciar la aparición de enfermedades autoinmunes, patologías degenerativas y otros problemas como alergia, depresión, dolor, alteraciones intestinales...
¿Cómo sabemos si la sufrimos?
Cuando tienes una inflamación puntual aguda, sentimos un dolor puntual. El problema está cuando vives a diario con problemas inflamatorios. Esa es la señal clave que nos va a hacer ponernos en alerta de que algo pasa en nuestro cuerpo.
¿Se le da la importancia que merece?
Apenas se piensa en ella hasta que no da la cara una enfermedad. Sin embargo, esas patologías suelen presentar signos previos como dolor de cabeza, musculares, en articulaciones, fatiga, cansancio, malas digestiones, diarrea, estreñimiento... Muchos de estos síntomas nos alarman y nos sirven para prestar atención a nuestro cuerpo. Pero el problema es que hemos normalizado todos estos signos y en vez de atajarlos en origen, se enmascaran y se pretende solucionarlos tomando fármacos.
¿Qué estamos haciendo mal para que la inflamación esté tan generalizada?
Cada vez estamos más enfermos y es básicamente porque no nos lo ponen fácil. La alimentación habitual no es buena, por las prisas, con un exceso de ultraprocesados con sal y azúcares añadidos; el estrés nos mata; el tabaco es dañino; los tóxicos ambientales agravan las patologías... Y apenas hay tiempo para hacer deporte, para estar al aire libre, para dormir lo suficiente... Hay que salir de la rueda del hámster y tomar decisiones para mejorar.
Habla de «inflammaging. ¿Qué es?
Se refiere al envejecimiento celular debido a la inflamación. Se trata de una inflamación crónica y de bajo grado que se desarrolla con la edad avanzada, en ausencia de una infección o de otro factor desencadenante o causal, y puede contribuir a las manifestaciones clínicas de otras patologías relacionadas con la edad. Por su parte, el «antiaging» es la corriente que busca retrasar en lo posible este envejecimiento acelerado».
En su libro plantea un método con consejos prácticos, ¿cuáles son los básicos?
Por ejemplo, al despertarse hay que tomar un vaso de agua en vez de un café y habría que evitar la bollería y los ultraprocesados en el desayuno. También hay que tomar algo de sol cada día y pasar algún ratito al aire libre. Pero si queremos realmente adoptar hábitos antiinflamatorios debemos partir de una buena cesta de la compra.
¿Cómo debería ser esa cesta?
En la pirámide antiinflamatoria el primer escalón lo forman verduras y hortalizas. En el segundo están las frutas y los tubérculos. Después las proteínas de calidad, grasas saludables, cereales no procesados y legumbres. Y en la cúspide están las hierbas y las especias. Contar calorías ya no tiene sentido, es decir, son más importantes los nutrientes. Otro problema es que comemos mucho y a todas horas y no dejamos descansar al sistema digestivo.
¿La inflamación es reversible?
En la mayor parte de casos en seis semanas sí es posible ver cambios en la salud.
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