Oxigenoterapia

Las mil aplicaciones de la medicina hiperbárica

La hiperoxigenación celular permite curar y mejorar muchas enfermedades

12ats_feb_2023
Cámara hiperbárica Olympia QuirónSaludQuirónSaludQuirónSalud

El oxígeno es imprescindible para la vida. Pero, además, a altas concentraciones tiene efectos beneficiosos para la salud abordando infinidad de patologías. Y es que si el aire que respiramos solo tiene un 21% de oxígeno, hacerlo con una presión del 100% ofrece resultados extraordinarios en una gran variedad de patologías gracias a lo que se llama medicina hiperbárica.

Así, en algunas patologías juega un papel fundamental como en las intoxicaciones por monóxido de carbono, en los síndromes de descompresión de los buceadores, o en algunas infecciones necrotizantes como la gangrena gaseosa donde se disminuye la mortalidad y morbilidad si al tratamiento estándar se asocia sesiones en cámara hiperbárica. Las personas con problemas de cicatrización pueden recibir tratamiento ya que se acelera la cicatrización de las heridas. «Esto es muy típico en pacientes diabéticos donde las úlceras que no cicatrizan a veces obligan a realizar amputaciones y esto se puede evitar con la oxigenoterapia hiperbárica. Y es muy beneficiosa para mejorar la toxicidad de algunos tratamientos oncológicos como la radioterapia o la quimioterapia que curan, pero no siempre sin toxicidad y por tanto con una disminución de la calidad de vida», cuenta Ane Escribano, médico hiperbarista de Olympia-Grupo Quirónsalud, donde se ha incorporado una cámara monoplaza Oxybárica.

Sensación

"Cuando se entra en una cámara hiperbárica es la misma que cuando viajamos en avión»

Además, hoy en día se ha empezado a utilizar en cirugía plástica para conseguir mejores resultados estéticos, menos complicaciones quirúrgicas y una cicatrización más rápida «y, por tanto, una recuperación en el menor tiempo posible para incorporarse a la vida cotidiana. En estos últimos años también está cogiendo fuerza en el deporte, no solo para una recuperación más rápida de lesiones músculo-esqueléticas y tendinosas, donde las necesidades de oxígeno están muy aumentadas. El oxígeno hiperbárico disminuye el edema, la inflamación y aumenta la producción de fibroblastos, colágeno y angiogénesis. También se utiliza en el postoperatorio de lesiones musculares o articulares donde se acelera la regeneración de los tejidos», añade.

Y no solo eso, el tratamiento con oxígeno hiperbárico está en investigación en otras muchas patologías como fibromialgia, cefaleas, parálisis faciales, dolor crónico, acúfenos, sordera súbita, secuelas post covid, discopatía degenerativa, accidentes cerebrovasculares o algunas enfermedades inmunológicas como la esclerodermia.

Contraindicaciones

Y, ¿cómo funciona? El paciente tiene que entrar en un habitáculo preparado para soportar altas presiones y, además, estará respirando oxígeno al 100% para conseguir concentraciones en sangre muy altas. Esto permitirá que ese oxígeno llegue a todos los tejidos consiguiendo una hiperoxia tisular. Por eso, apunta Escribano, «es muy importante explicarle que la sensación es la misma que cuando viajamos en avión o subimos una montaña. Por tanto, hay que enseñarle métodos para evitar el barotrauma del oído medio, que se produce con los cambios bruscos de presión a nivel del tímpano. En todo momento estamos en comunicación audiovisual con el paciente. Si este es claustrofóbico o nervioso la ventaja de las cámaras transparentes reduce esa sensación y permite que se encuentre más tranquilo».

¿Cuándo no está recomendado este tipo de abordaje? Las principales contraindicaciones «son la claustrofobia o un neumotórax no tratado. El efecto secundario más frecuente es el dolor de oídos o barotrauma del oído medio, por eso es muy importante que el paciente aprenda a compensar. Aunque es infrecuente puede aparecer una miopía transitoria que se normaliza unos días después de finalizar el tratamiento. Tener antecedentes de crisis epilépticas, si el paciente está controlado, no es una contraindicación, pero sí habrá que tener mucho más cuidado y sopesar riesgo-beneficio», puntualiza la experta. Tampoco lo aconseja cuando hay infecciones de vías respiratorias «tipo sinusitis o un simple cuadro gripal ya que en estas condiciones el paciente no puede compensar bien las diferencias de presión», concluye.