Sociedad

Esta es la mejor hora del día para tomar café según la ciencia

Los expertos aseguran que, en base a nuestros ritmos circadianos, no deberíamos ingerirlo nada más despertarnos

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Para la mayoría de las personas resulta imposible despertarse sin un buen café por la mañana, sin ese pequeño empujón que nos proporciona la cafeína y que nos ayuda a comenzar el día con buen pie. Americano, cappuccino, espresso, bombón, mocha, machiato... Existen multitud de opciones a la hora de disfrutar de esta bebida obtenida a partir de los granos tostados y molidos de la planta del café. Tantas como beneficios para nuestra salud, que ya eran conocidas hace más de diez siglos por la tribu Galla de Etiopía. Numerosos estudios avalan sus bondades, entre otras, que la ingesta de al menos dos tazas diarias reduce un 30% el riesgo de insuficiencia cardíaca o que tomar un café cargado media hora antes de hacer ejercicio ayuda a quemar más grasa. Pero, ¿existe una hora en la que sus beneficios se maximizan?. La respuesta, según la ciencia, es sí, y ya os adelantamos que no es nada más despertarse. Este hábito tan arraigado en nuestra sociedad está lejos de ser la mejor forma de empezar el día.

La ciencia que estudia la relación entre nuestros ritmos circadianos, una especie de reloj interno que marca nuestro comportamiento físico y químico a lo largo del día, y los efectos de la ingesta de cualquier tipo de sustancia se conoce como cronofarmacología. Y esta, ha determinado que justo cuando nos levantamos es cuando segregamos, gracias a la hormona adrenocorticotropa (ACTH), más cortisol.

Esta hormona aumenta sus niveles significativamente tras despertar debido a la necesidad de generar una fuente de energía, en forma de glucosa, para reactivar el cuerpo tras largas horas de inactividad. Según las investigaciones existentes, el pico de concentración de cortisol, conforme a los ritos circadianos, se da entre las 8 y las 9 de la mañana.

Por lo tanto, en ese momento, el cuerpo está inmerso en un proceso natural en el que el café no es necesario. Su ingesta, solo ayuda a desarrollar tolerancia hacia la cafeína o incluso a inducir al cuerpo a un estado de estrés.

La vida media del cortisol es de 60 a 90 minutos, de ahí que debamos esperar dos horas desde que nos levantemos, para tomarnos el primer café, pues, en ese momento, será cuando los niveles de cortisol estén descendiendo y notaremos mucho más sus efectos.

El siguiente momento óptimo para su consumo es entre las 12 y las 4 de la tarde y, el último, entre las 6 y las 7 de la tarde, después del atardecer, ya que esto nos produce cierto estrés elevando la secreción de cortisol. No es recomendable su ingesta después de esas horas ya que su efecto se mantiene en el organismo hasta 12 horas.

No todos los cafés son iguales

La dosis de cafeína ingerida dependerá de varios factores. El origen del grano de café es uno de los factores determinantes a la hora de conocer la cantidad, el café arábica contiene entre 0,6% y 1,2% de cafeína, mientras que su cuantía en el robusta es, aproximadamente, del 1,8% al 3%, y por último el libérica tiene de 1,2% a 1,5%. Del mismo modo, según el tipo de preparación variará la cantidad de café y por tanto de cafeína. Por ejemplo, el contenido en cafeína de un café espresso oscila entre 90 y 200 miligramos (mg). Mientras que la dosis en un café “americano” está entre 140 y 220 mg por taza.

Según los expertos, la dosis de cafeína, para un consumo moderado, se establece entre 100 y 300 mg. Siendo 500 mg la cantidad diaria máxima. Superar dicha dosis, puede hacer que los beneficios de esta bebida se transformen en graves problemas de salud que deriven en trastornos del sueño, hiperactividad, dolor de cabeza o incluso alteraciones del ritmo cardíaco.