Presenta más de 50 mutaciones respecto al virus original de Wuhan

Lleva meses circulando por el mundo sin ser detectada. «No se ve lo que no se busca», recuerda Enjuanes

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos científicos siguen estudiando la variante Ómicron y su expansión internacional en busca de indicios que permitan conocer mejor el modus operandi a este nuevo «enemigo» y el auténtico riesgo que comporta para nuestra salud. Ante esta falta de evidencia, los especialistas llaman a la calma e insisten en que no debemos relajar las medidas sociales de contención del coronavirus ni de vacunación, la cual, ha demostrado ser capaz de debilitar el vínculo entre la infección y la mortalidad.

Por ahora, se sabe que esta nueva variante del SARS-CoV-2 identificada en Suráfrica se caracteriza por tener un gran número de mutaciones. El linaje B.1.1.529 tiene más de 50 mutaciones en su genoma respecto a la secuencia original de Wuhan. Treinta y dos de ellas se encuentran en la región de la proteína S. Lo que preocupa a los científicos es la acumulación de mutaciones en esa región. Algunas de ellas ya se habían detectado en otras variantes, pero no todas juntas. De hecho, algunas de estas mutaciones se han relacionado con un posible escape inmunológico y un posible aumento de la transmisibilidad.

El análisis filogenético realizado permite deducir la probabilidad de que esta variante haya estado circulando desde hace meses sin haber sido detectada y, actualmente, se encuentre muy diseminada. «No se ve lo que no se busca. No conocíamos esta variante y no la buscábamos hasta hace escasas fechas en los análisis de trazabilidad», indica Luis Enjuanes, virólogo que encabeza uno de los proyectos de vacunas contra la covid-19 del CSIC. De hecho, para diagnosticar un caso por una variante hay que hacer una secuenciación del genoma. Sin embargo, esta técnica se hace a un determinado porcentaje de paciente y de ahí se extrapolan los resultados.

Angelique Coetzee, presidenta de la Asociación de Médicos de Sudáfrica, asegura que «ningún paciente afectado por la Ómicron ha sido hospitalizado». Estos pacientes presentan síntomas leves que desaparecen entre dos y cinco días.

Los datos de vigilancia epidemiológica facilitados por el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Suráfrica permiten descubrir un aumento del índice R, es decir, el cociente que indica el número promedio de casos secundarios a partir de un caso inicial.

A 18 de noviembre, el cociente R estaba en 2,33 en la región de Gauteng. «Además, el análisis que se hace de aguas residuales que se hace periódicamente en Sudáfrica indica que los niveles de SARS-CoV-2 está creciendo. Esto quiere decir que hay mayor transmisión y que probablemente habrá mayor índice de carga de casos y hospitalizaciones. Es un aviso de lo que está por venir», comenta a LA RAZÓN el doctor Francisco José Roig Vázquez, especialista en Neumología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.