Cómo escapar de la corriente del mar y evitar que nos ahoguemos

La conocida como “resaca” representa una seria amenaza para cualquiera que nade en el océano cerca del lugar donde rompen las olas

Un niño puede ahogarse en 20 segundos. Nunca lo pierdas de vista
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La historia humana ha sido una batalla para superar los peligros naturales, y hemos recorrido un largo camino en ese sentido. Hace algunas generaciones, teníamos una comprensión mucho más limitada de los peligros que se encuentran en la naturaleza: huracanes, volcanes, terremotos, etc. Hoy en día, la tecnología moderna, la ingeniería y los sistemas de alerta temprana nos han ayudado a comprender estos peligros y estar más preparados para enfrentarlos. Sin embargo, todavía quedan algunos conceptos erróneos que pueden suponer un gran peligro. Tanto es así que, en los siete primeros meses del año, se superaron las 200 muertes en los espacios acuáticos españoles.

Probablemente haya oído hablar de un peligroso fenómeno oceánico conocido como “resaca”, no obstante este término no es técnicamente correcto. Esta poderosa fuerza de la naturaleza en realidad se conoce como corriente de resaca, ya que la resaca es un fenómeno completamente diferente. Las corrientes de resaca representan una seria amenaza para cualquiera que nade en el océano cerca del lugar donde rompen las olas, especialmente para los nadadores más jóvenes, débiles o cansados.

Además de la confusión sobre este término, existe cierta desinformación sobre cómo estas corrientes realmente ponen en peligro a los nadadores. Debido al nombre inapropiado, a menudo se cree que las corrientes arrastran a los nadadores debajo de la superficie, pero esto no es cierto. En realidad alejan a los nadadores de la orilla, es por eso que muchas personas desinformadas reaccionan a este tipo de peligros tratando de luchar contra la corriente nadando de regreso a la orilla, pero luchar contra ella solo los agota aún más, lo que hace que exista el riesgo de ahogarse.

Las corrientes de resaca pueden formarse alrededor de puntos bajos en el fondo del océano cerca de la costa o en las brechas entre los bancos de arena. También pueden formarse alrededor de estructuras hechas por humanos, como embarcaderos y muelles. Las corrientes de resaca normalmente fluyen a una velocidad de 1 a 2 kilómetro por hora. Sin embargo, se sabe que pueden llegar a alcanzar hasta 8 kilómetros por hora, más rápido de lo que puede correr un nadador olímpico, por lo que pueden arrastrar hasta al nadador más hábil. La velocidad de la corriente está influenciada por el tamaño de las olas, y, sorprendentemente, las corrientes son más fuertes durante la marea baja.

¿Qué debemos hacer si estamos atrapados en una corriente de resaca?

Lo primero que debemos hacer es tranquilizarnos y nadar en paralelo a la orilla, fuera del camino de la corriente. Y, una vez que estemos fuera de la corriente, podemos nadar de regreso a la orilla. La mayoría de las corrientes de resaca tienen de 15 a 30 metros de ancho, por lo que no deberíamos tener que nadar demasiado lejos para escapar de su atracción.

También es aconsejable saber cómo identificar estas corrientes antes de entrar al agua. Para ello deberemos buscar un canal de agua superficial tranquila donde las olas blancas y espumosas sean menos prominentes. Si ve este tipo de olas, pueden ser una corriente, por lo que debemos tratar de evitarlo.

Tenga en cuenta estos consejos mientras nada este verano y compártalos con sus amigos y familiares. Ya que a medida que obtenemos una mejor comprensión de esta fuerza de la naturaleza, podemos prepararnos para evitar los peligros que conlleva.