El «efecto Jolie» en los hombres

Aumenta el número de varones que se extirpan las mamas para no tener cáncer desde que hace dos años se anunciara la masectomía de la actriz.

El «efecto Jolie». Así se denominó en todo el mundo al impacto que produjo hace dos años el anuncio de que la actriz Angelina Jolie se había sometido a una mastectomia bilateral preventiva. Es decir, se había extirpado las mamas para evitar desarrollar un cáncer en el futuro.

Jolie, como tantas otra mujeres, porta en su ADN una mutación de los genes BRCA1 y BRCA2 que la hace más propensa a padecer esta enfermedad. Por eso, como tantas otras mujeres, optó por eliminar el tejido mamario y desterrar para siempre el riesgo. Aquella noticia disparó las consultas en los hospitales y la práctica de esta cirugía profiláctica en miles de mujeres en todo el mundo. De hecho, algunos expertos alertaron de que el «efecto Jolie» podría estar conduciendo a una sobreutilización de una técnica que no en todos los casos es la más adecuada.

Y lo más sorprendente es que el influjo de la noticia también afectó a los hombres. El número de varones que se han sometido a la extirpación de una mama sana tras serles diagnosticado un cáncer en la otra ha crecido dramáticamente, según el informe de la Sociedad Americana del Cáncer hecho público ayer. El estudio aparece en la revisa «JAMA Surgery» y es el primero que identifica esta tendencia también en el sexo masculino.

El cáncer de mama es raro en varones. Sólo el 1% de todos los casos de tumores identificados en España responden a esta modalidad. Lo sufren 0,7 de cada 100.000 hombres. Puede surgir a cualquier edad aunque el rango de mayor frecuencia se encuentra entre los 50 y los 70 años. Hay varios factores de riesgo conocidos como la exposición a radiación, los antecedentes familiares o presentar altos niveles de estrógenos en el organismo, pero recientemente también se ha establecido una conexión genética con el riesgo. En el caso de los varones, el gen a tener en cuenta es el BRCA2. Además, una anomalía cromosómica que sólo aparece en hombres, el síndrome de Kinefleter, predispone al mal.

Estos marcadores genéticos reconocidos permiten que un varón pueda conocer de antemano su propensión a sufrir cáncer de mama. Y, por lo tanto, pueda plantearse una medida tan radical como la extirpación de las mamas antes de llegar a desarrollar la enfermedad.

Existen dos tipos de mastectomía preventiva. La llamada contralateral, que consiste en extirpar una mama sana a un paciente que ya ha padecido un cáncer en la otra. Y la bilateral, que supone la extirpación de ambas sin que se haya desarrollado la enfermedad, simplemente porque existe un riesgo elevado de padecerla.

En el caso de las mujeres, las mastectomías contralaterales han pasado de un 2,2% en el año 1998 a un 11% en 2011. Y eso a pesar de que algunos científicos han denunciado que no existe suficiente evidencia que recomiende esta práctica en todos los casos.

Pero hasta ahora no se había explorado si este aumento también afecta a sexo masculino. Para ello, un equipo dirigido por el doctor Ahmedin Jemal, vicepresidente de la Sociedad Americana del Cáncer, analizó 6.332 casos de cirugía mamaria en hombres entre 2004 y 2011. Los datos demuestran que en ese periodo los casos de mastectomía contralateral se duplicaron, desde un 3% hasta un 6%. En Estados Unidos, la práctica fue más habitual en hombres de raza blanca y con cobertura sanitaria privada. Precisamente estos factores sociosanitarios son también los que determinan quién opta a esta operación entre las mujeres de países que no cuentan con cobertura sanitaria universal.

Antes de extirpar...

El informe afirma que el aumento de esta práctica es un fenómeno muy costoso y que no está claro que cuente con la aprobación de la evidencia científica. De hecho, la operación por sí sola no supone una mejora sustancial de los ratios de supervivencia. Es necesario tener en cuenta otros factores como el historial genético o los diagnósticos por imagen previos antes de decidir realizar extirpaciones preventivas en hombres. Pero es evidente que el «efecto Jolie» también se ha dejado notar en ellos... y quizás ya sea difícil de parar.