Perdidos en la jerga on-line

Los adolescentes optan por la conectividad móvil desde que se levantan hasta que se acuestan.
Los adolescentes optan por la conectividad móvil desde que se levantan hasta que se acuestan.

«Prem, no queremos noobs y menos camperos. Este juego está to crema». Si usted es un padre o una madre de 35 años en adelante y no se ha enterado absolutamente de nada de lo expuesto en las primeras líneas, no se frustre. Como usted, se encuentran en la misma situación la mayoría de los padres españoles. Se trata de la jerga on-line utilizada por los menores –principalmente entre los 9 y los 12 años– en internet: redes sociales, videojuegos, foros... El estudio «Padres: de la preocupación al desconocimiento sobre la realidad digital de los hijos», elaborado por la ONG Protégeles y The Walt Disney Company, revela no ya una «brecha digital» entre padres e hijos, sino toda una «brecha evolutiva», en palabras de Guillermo Cánovas, presidente de la ONG. El informe, elaborado a partir de 700 entrevistas a padres con niños de 4 a 12 años, refleja que sólo un 4% de los encuestados conocía los 40 términos –20 con connotaciones positivas y otros tantos negativos– seleccionados para el análisis. Curiosamente, casi seis de cada diez –el 58%– aseguraban que, en principio, conocía «bien o muy bien» el lenguaje y vocabulario que utilizan sus hijos en internet. Sin embargo, al preguntarles por palabras y símbolos concretos, se dieron de bruces con la cruda realidad: sólo el 23% fue capaz de definir la mitad de los términos.

Acronismos, «emoticonos»...

¿Cómo ha surgido este argot? Lo cierto es que se trata de un mejunje cocinado a lo largo de los últimos años y popularizado con la celeridad que imprimen las redes sociales y los juegos on-line. De esta forma, encontramos un nutrido puñado de acrónimos, tanto en castellano –«ad+» para «además», «ntr» para «no te rayes»...– como en inglés –«4ever», en español «para siempre»–; traducciones literales –«gorgeus», aunque en realidad es «gorgeous», y que significa «precioso»–; neologismos –como «trolear», equivalente a «molestar»–; signos de puntuación inspirados en los «emoticonos» – :( para expresar tristeza, o :-@, que equivaldría a «gritar»– y, por supuesto, jerga pura y dura –«chetao», una persona exageradamente buena, o «nais», equivalente a «de nada»–.

El problema, según los expertos, no es ya que haya una falta de entendimiento entre padres e hijos. La falta de comprensión de este nuevo lenguaje provoca, como apunta el informe, que el 53% de los progenitores con niños de 4 a 9 años piense que «aún es pronto para preocuparse por el uso que hacen de la red», o que seis de cada diez no manifiesten «ninguna inquietud» sobre el uso que hacen sus hijos de internet. «Es básico que conozcan el vocabulario», aseguró Cánovas. Y es que desde Protégeles advierten de que este argot no sólo está presente en el mundo on-line: también empieza a manifestarse en el off-line. «Es un vocabulario que ha partido de internet y que ha llegado al entorno escolar», añadía.

Peligros mayores

Así, este desconocimiento puede extenderse a otras áreas de la red más conflictivas, como los fenómenos del «ciberbullying» o el «cibergrooming». Casi la mitad de los encuestados afirman no estar junto a sus hijos cuando acceden a internet, sólo una cuarta parte revisa los sitios en los que entran y apenas el 14% utiliza algún sistema de control parental o bloqueo. Esta laxitud se refleja en la actitud de los menores: el 74% de los pequeños de 10 a 12 años accede a redes sociales a través de una cuenta propia. Es más: uno de cada cuatro padres desconoce sus contraseñas. Sobre los casos de «ciberacoso», casi la totalidad de los encuestados cree que sus hijos no han sido acosados por internet, pero cerca de la mitad reconoce no saber si sería capaz de darse cuenta de ello. Al menos uno de cada 20 niños españoles reconoce haber sufrido este acoso on-line.

En todo caso, los padres sí que consideran que las páginas web deberían tener algún tipo de sello de seguridad infantil y que permitiera identificarlas como páginas seguras. Un sentir que comparten el 95% de los encuestados.

Del mismo modo que surgen nuevos vocablos, también desaparecen otros. Cánovas señaló que la expresión «hasta mañana» está en desuso entre los jóvenes. ¿El motivo? La generalización de los «smartphones». «Los adolescentes optan por la conectividad móvil desde que se levantan hasta que se acuestan. Expresiones como ''hasta mañana'' han desaparecido. No hay ninguna ruptura, porque, en 10 minutos, pueden volver a conectar con sus amigos», explicó.