«Una "tablet"nunca reemplazará a los docentes»

Es necesario humanizar el uso de la tecnología. Expertos del sector educativo español advierten de que los profesores necesitan más formación para sacarle el máximo partido a los dispositivos electrónicos y enseñar a sus alumnos a utilizarlos de forma correcta

De pie, María Jesús García-Alarilla, David Alonso y Lola González. Sentados, Arturo Cavanna, Belén Gancedo y José Luis Fernández
De pie, María Jesús García-Alarilla, David Alonso y Lola González. Sentados, Arturo Cavanna, Belén Gancedo y José Luis Fernández

María Jesús García-Alarilla es de esa generación que para apagar el fuego de la duda buscaba respuesta a sus preguntas en una enciclopedia. «Si no aparecía en la Espasa, consultaba a mis padres», recuerda. Ahora, es madre de dos niñas, una de cinco años y otra de seis. Ya van con el «iPad» a clase. «Creíamos que la tecnología iba a ser la bomba, y su impacto ha sido mayor; lo ha hecho hasta siete veces con más fuerza», afirma. Además, la gerente de la Fundación para el Conocimiento Madri+d, que también es jurista, alertó que «ha entrado antes el hecho que el derecho». Argumentó que, a través de la tecnología, los niños acceden a «cosas maravillosas», pero hay otras que no lo son. Cree que puede llegar a «magnificar» el «bullying» o amilanar algunas mentes. Ése es, por ejemplo, el efecto que puede ocasionar el uso de correctores automáticos, ya que, en su opinión, podrían hacer que los alumnos le diesen menos importancia a la asimilación de las normas ortográficas. «Es necesario preguntarse qué queremos para nuestros hijos: ¿que estén actualizados o que hagan un buen uso de las tecnologías?», se preguntó. La respuesta es «ambas».

Así se expresó en mesa redonda que, bajo el título «Humanizar la utilización de las tecnologías en el aprendizaje», se celebró en la sede de LA RAZÓN. Insistió en que «el papel del profesorado no lo puede desempeñar una “tablet”». También participaron David Alonso, director del área de Empresas de Samsung España; Arturo Cavanna, director de Transformación digital del grupo Edelvives; Belén Gancedo, directora de Educación de Microsoft en España; José Luis Fernández, jefe del área de Experimentación en el Aula del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (Intef), la unidad del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte responsable de la integración de las TIC en las etapas educativas no universitarias, y Lola González, directora de todas las ferias integradas en la Semana de la Educación, incluida SIMO Educación, el salón internacional de tecnología e innovación educativa que se celebrará desde mañana hasta el 7 de este mes en Ifema.

SIMO Educación existe porque «en el momento de su creación se constató una necesidad del profesorado», indicó su directora. Son varios los agentes que intervienen en las etapas formativas y que pertenecen a la comunidad educativa: el alumnado, las familias y los docentes. «No hay que perder de vista a estos últimos como protagonistas del proceso de innovación educativa, y acompañarlos de manera adecuada», sostuvo. Los profesores «están muy estresados porque consideran que sus alumnos saben mucho más que ellos respecto al manejo de la tecnología y están perdidos en la forma en que deben integrarla en clase». Los menores navegan hoy con fluidez por la red porque, al contrario que sus educadores, han nacido con ella. Desde muy pequeños, las familias les proporcionan juguetes inteligentes, consolas, gafas de realidad virtual, móviles, tabletas... La tecnología ocupa un lugar central en sus vidas, y se hace omnipresente según van creciendo.

¿Qué pueden hacer los docentes cuando un 16,40% de los niños españoles de menos de 10 años ya tiene móvil? ¿Cómo hacemos que la incorporación de la tecnología en el aula no distraiga de lo primordial? ¿Cómo persuadimos de que un ordenador no es un profesor? «Nunca se le va a desterrar», aseguró González: «El profesor humaniza la tecnología». Ella, que se confesó una «apasionada de las TIC», cree que pueden aportar mucho a las clases si se utilizan correctamente. El futuro, apostilló, «pasa por la digitalización». No hay vuelta atrás y, por tanto, alumnos, enseñantes y familias «requieren más formación».

Los padres pueden acceder ya a las notas de sus hijos a través del móvil, los profesores manejan plataformas para trasladar los contenidos de las asignaturas y poner calificaciones, pero «no nos tenemos que quedar solo en el aparataje, sino que debemos fomentar una mayor relación entre las personas», reclamó González. «Hay que alcanzar un compromiso global del uso ético de la tecnología con industrias, gobiernos, instituciones y grandes empresas».

Lo tecnológico se ha impuesto. «Muchas veces ha sido basándose en los “cacharros”, sin contar con el profesorado», advirtió Cavanna. En ocasiones, «genera rechazo e inseguridad en los docentes» porque se ha fomentado una «tecnología de consumo y no de utilidad». Los niños saben «googlear» y subir fotos a la red, pero no formatear un ordenador o eliminar virus informáticos. Son los docentes quienes pueden ayudarles a «sacarle el jugo y no el juego» a los dispositivos. Para lograrlo, la formación es «clave en las universidades, sobre todo en los grados de Magisterio, en los que todavía no se aplica la tecnología».

LOS NIÑOS SON EL OBJETIVO

A Alonso le parece «un error negar el acceso de algo que utilizas en tu día a día en el aula». La tecnología forma parte de nuestra vida. «Está en cómo nos comunicamos, cómo compramos y cómo aprendemos», constató. «Por ello, no tiene sentido que la educación de hoy sea la de hace 20 años», prosiguió. No es lo mismo ver una reconstrucción del Imperio Romano en una fotografía, que estar dentro de un anfiteatro romano a través de la realidad virtual. «Los alumnos pueden integrar esto de forma natural; son los profesores los que necesitan formación y metodología», explicó. La misión es «capacitar a profesores y alumnos para que sean capaces de lograr más», sugirió Gancedo. Así, podrían desarrollar múltiples competencias valiosas para su vida diaria a través de las TIC: «Colaboración, trabajo en equipo, pensamiento computacional, resolución de problemas...», enumeró. Asimismo, manifestó que «democratizar la tecnología no es ponerla al alcance de todos los alumnos, es hacerla accesible e inclusiva. Eso es humanizar».

«En el fondo, los chavales son el objetivo», apuntó José Luis Fernández. «La tecnología debe ayudarles a sacar lo mejor de ellos mismos e integrarse en la sociedad tecnificada en la que van a vivir». La competencia digital está incluida en el currículum escolar por mandato europeo, explicó, pero es necesario que «nos centremos en las necesidades reales de los alumnos». En España, repite, la tecnología se usa más para agilizar procesos y gestiones que para enseñar.

Los nativos digitales no dejan de ser menores y, por tanto, están expuestos a numerosos peligros por su curiosidad innata o confianza excesiva. El año pasado se aprobó la Ley Orgánica de Protección de Datos que establece que, a partir de diciembre, hay que hacer pedagogía en las aulas sobre la intimidad. «Los docentes tienen ante sí la responsabilidad de acompañar a los niños en el mundo que les ha tocado vivir y transmitirles una cultura tecnológica».

España está en la media europea en competencias digitales

Nuestro país cuenta con un porcentaje superior a la media europea de centros educativos altamente equipados con medios tecnológicos, llegando al 79% en el primer ciclo de Secundaria o segundo ciclo de la educación básica y 78% en segundo ciclo de Secundaria, según la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación de la Unesco. Del mismo modo, más del 83% de los centros educativos cuentan ya con conexiones a internet de más de 100Mb. En cuanto a la formación STEM (siglas en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), los docentes españoles se involucran en mayor porcentaje que la UE en cursos sobre el uso pedagógico de las tecnologías, entre el 55% y el 75% dependiendo de los niveles.