Netflix reabre el caso del asesinato de Malcolm X

El pasado 7 de febrero la plataforma estrenó “Who Killed Malcolm X?”, documental sobre la muerte del activista cuyas especulaciones han provocado que un fiscal de Nueva York vuelva a revisar el mediático caso

Fotograma de "Who killed Malcolm X?", documental de Netflix
Fotograma de "Who killed Malcolm X?", documental de Netflix

Los límites de la influencia se han convertido en un enigma. Resulta inabarcable al conocimiento -humano, al menos- la infinita trascendencia de ciertos temas en la sociedad. Si a toda esta subjetividad le sumas el irrefrenable avance de las tecnologías, cualquier tema se convierte en posible víctima de la malinterpretación. En esta línea, y de una forma algo más concreta, la ingente cantidad de oferta audiovisual no deja de alimentar una demanda que ya de por sí, resulta inevitable cuando se trata de cabezas pensantes.

Las plataformas acogen todo tipo de contenido: documentales, series, películas, programas de entretenimiento... Lo que para algunos resulta una ventaja, para otros, esconde aspectos relacionados con la posible competencia que estos catálogos pueden provocar respecto a las grandes productoras. Netflix es uno de los soportes mundiales con más suscriptores. Su precio asequible y su constante renovación lo han convertido en uno de los mayores reclamos de la actualidad. Retomando la inevitable influencia de estos medios, la plataforma acoge documentales que se expanden desde los recovecos del universo, pasando por los confines del océano, hasta recreaciones de importantes acontecimientos históricos. “Who killed Malcolm X?” es un ejemplo de los últimos. Un periodo de la historia en el que la tensión racial se situaba en el foco de la actualidad estadounidense. A raíz del estreno de esta producción el pasado 7 de febrero, la investigación sobre el asesinato del activista será reabierta. Resulta increíble cómo una producción audiovisual puede llegar a tener la fuerza suficiente como para remover unas tierras que parecían en calma.

“Who killed Malcolm X?" ha llegado para trastocar el caso. Las especulaciones sobre el asesinato de Malcolm X se han incrementado tras el contenido proporcionado por el nuevo documental de Netflix. Cyrus Vance, actual Fiscal del Distrito del Condado de Nueva York, ha accedido a revisar uno de los casos más mediáticos de la historia de Estados Unidos con la ayuda del que, a día de hoy, con 81 años, sigue manteniendo su inocencia: Muhammed Abdul. Junto con la ayuda del “Innocence Project” y de otras entidades de carácter desinteresado, se releerán los informes de un asesinato que, a día de hoy, contiene pinceladas incoherentes. ¿Qué pasó realmente? ¿Quiénes fueron los culpables? ¿Hubo algún tipo de conspiración por parte de “La Nación del Islam”? “Dada la importancia histórica de este caso y el hecho de que nuestro cliente tiene 81 años, nos alienta especialmente que el Sr. Vance haya asignado a dos fiscales muy respetados, Peter Casolaro y Charles King, para trabajar en esta nueva investigación”, afirmaban desde “Innocence Project”.

Pero, ¿qué pasó aquel día?

Malcolm X, en realidad se apellidaba “Little”. El orador decidió adquirir el nombre por el cual se le conoce actualmente tras su salida de prisión en el 1952, afirmando que: “la 'X' musulmana simboliza el verdadero apellido africano que él nunca podría conocer. Para mí, mi 'X' reemplaza el nombre de amo blanco de ‘Little’ que algún diablo de ojos azules impuso a mis antepasados paternos”. Criado en casas de acogida tras la muerte de su padre y el ingreso de su madre en un psiquiátrico, llevaron a X a radicalizar sus ideales contra los “diablos blancos”. Convencido de la supremacía negra, sus discursos denotaban un contundente rechazo hacia todos los que no eran afrodescendientes. Así, tras haber sido encarcelado por al menos diez años, decidió acercarse a la “Nación del Islam” (organización religiosa y socio-política fundada en 1930 en Estados Unidos por Wallace Fard Muhammad, que enfocaba sus mensajes en torno a los preceptos del islam), donde inició una trayectoria que comenzó con el cambio de su propio nombre.

Tras adquirir una fama desmesurada por sus mensajes y por la forma en la que los divulgaba, sus palabras adquirieron tantos seguidores como detractores. Pronto, sus ideas y sus logros comenzaron a relacionarse con una posible vinculación al comunismo, lo que le llevó a recibir amenazas, tanto públicas como anónimas. Tras un viaje, X experimentó un cambio en sus ideales que le impulsaron a alejarle de la “Nación del Islam”, una idea que no gustó del todo a la organización y que supuso una brecha irreparable entre la entidad y el activista. Una sucesión de acontecimientos que acabaron desembocando en su asesinato el 21 de febrero de 1965 al grito de: “¡Negro, quita las manos de mi bolsillo!” mientras se encontraba en el escenario del Audobon Ballrom, en Washington Heights. Malcolm X recibió 16 tiros por los cuales tres hombres fueron condenados: Muhammed Abdul, Khalil Islam (fallecido en 2009) y Mujahid Abdul. Unos culpables que no ataron cabos. Que no resultaron convincentes y que, hoy, 55 años después, vuelven a desatarse.