Alex Rider, más Bond y menos agente secreto

El joven espía acaba de estrenar su segunda temporada, después de que la primera fuese un éxito en Movistar+

Alex Rider
Alex Rider FOTO: Movistar

La última entrega de la saga 007, la que culminó la etapa de Daniel Craig, levantó todo tipo de críticas por una supuesta pérdida del carácter original de este superagente. Después de que Rowan Atkinson se haya hecho de oro con las películas de Johnny English, ya no es el único que se atreve a parodiar al mismísimo James Bond, como recientemente ha hecho José Mota en su último especial de Nochevieja «Un cuento de vanidad».

Además de estas parodias, también hay una larga lista de personajes inspirados evidentemente en la figura de James Bond, como la saga «Bourne», interpretada con éxito por Matt Damon o la serie «Alex Rider», que acaba de estrenar su segunda temporada en Movistar +, ya disponible al completo. Esta segunda entrega de «Alex Rider» llega después de que la primera se ha ya consolidado como uno de los mayores éxitos de la plataforma.

Al igual que en la primera temporada, la referencia respecto a la saga «Bond» parece inevitable e incluso buscada. Hasta incorpora la actuación de «Toby Stephens», interprete que intervino en «Muere otro día». Como también se menciona constantemente la figura del famosísimo MI6, el servicio de inteligencia británico. Sin embargo, no hay que olvidar que estos nuevos 8 capítulos siguen el guion del cuarto libro de la saga homónima, que guardaba el título de «El golpe del águila».

Esta serie no es de a las que te puedes enganchar sin haber visto la temporada o el capítulo anterior. Estar al día es imprescindible. De hecho, esta continuación consiste en la gestión de todos los traumas y pesadillas que le acarreó al joven Alex la intensa y primera temporada. La terapia a la que recurre este personaje va a ser una fuente de flashbacks que permita recordar cada episodio de la temporada 1, sin necesidad de volver a visionarlos. El pasado está muy presente en un adolescente con problemas.

De hecho, la gran evolución de este personaje reside en su transparencia. Mientras en la primera temporada conocimos a un Alex hermético, viviendo una doble vida, ahora ya no es un agente tan secreto y comparte su rutina y traumas con sus dos inseparables amigos. Sin embargo, la acción va a ir incrementándose, ya no es un novato ni necesita el cobijo de nadie. Un espía en plena pubertad.

Uno de los traumas que arrastra es el de una supuesta manía persecutoria. El hombre de la cicatriz sigue siendo un quebradero de cabeza para él y ahora le ve en todas partes. Una persecución que Alex se resiste a aceptar que no es real. Toda la temporada discurre entre lo real y lo traumático o lo generado por la atormentada mente de Alex.

Un elenco con novedades

En el caso del actor principal, Otto Farrant, el papel del protagonista le va como anillo al dedo. Un joven británico tímido e inseguro, pero con una elegancia y encanto naturales. Sin la pequeña maldad de un James Bond pero sí con su inteligencia .

Esta temporada se incorpora Toby Stephens («Muere otro día», «Un espía entre nosotros», «Agatha Christie: Diez negritos») como el magnate Damian Cray (antagonista de esta temporada); Rakie Ayola («Grace», «The Pact») como Jo Byrne, la dura directora adjunta de la CIA; y la joven debutante Charithra Chandran («Los Bridgerton») como Sabina Pleasance, a la que Alex conoce surfeando de vacaciones y con quien establecerá una relación especial, sobre todo a raíz del atentado a su padre que desencadena una nueva misión para el joven espía.

Además de Otto Farrant («La reina blanca», «Guerra y paz») repiten como protagonistas Brennock O’Connor («Juego de Tronos», «The Split») y Ronke Adekoluego («Christopher Robin», «Doctor Who, Y todo cambió»). Pero esta vez lo harán sin el apoyo de sus hasta ahora aliados del MI6, con la ayuda de Jack, Sabina y Tom, Alex debe desentrañar una siniestra conspiración internacional que implica al Pentágono, a un peligroso «hacker» llamado Ed y al multimillonario magnate de la tecnología Damian Cray. Las respuestas a todas las incógnitas podrían estar en Cray.