Senderismo por las calzadas romanas, un plan ideal para la fase 1 de la desescalada

Una ruta por algunas de las carreteras más antiguas de nuestra Historia, atravesando amplios espacios rurales.

Vamos abriendo el mundo progresivamente, y la fase 1 de la desescalada supondrá un cambio importante respecto a los dos últimos meses de confinamiento. Entre las actividades permitidas entrará la práctica del turismo rural dentro de los aforos limitados y cumpliendo en todo momento las medidas de sanidad, tanto de higiene como de distanciamiento social. Queremos regresar al campo, volver a sentirlo vivo alrededor. Las fuertes lluvias de las últimas semanas lo han embellecido hasta estallar el color verde y el rebelde tono variopinto de las flores, y queremos verlo, después de este encierro podemos merecerlo.

Practicar el senderismo en las calzadas romanas parece uno de los mejores planes disponibles. Recogemos un ramillete de historia, otro de naturaleza, otro de salud. A un precio asequible y sin necesidad de salir de nuestra provincia, ya que prácticamente todas cuentan con pequeños tramos para pasear. ¿Y dónde están esas calzadas, dónde podemos encontrarlas? Debajo te cuento algunas.

Orense

En Galicia se conservan excelentes recorridos de calzada romana, más de dos mil años después de su construcción. La calzada más conocida es la Vía Nova, que puede recorrerse en diferentes tramos (incluyendo el lado portugués) aunque la más recomendable sería la parte que atraviesa por el parque natural de la Serra do Xurés. En tiempos pasados unía Braga (Portugal) con Astorga (Asturias), y el pedazo que recorre uno de los parques naturales más hermosos de España, rico en naturaleza y aire limpio, se ve abordado en ciertos tramos por ruinas romanas de gran interés histórico. El más conocido podría ser Aquis Querquennis, un antiguo campamento romano de una importancia estratégica vital en su época, aunque también es realmente interesante descubrir, casi por sorpresa, una pequeña zona donde se situaban los baños romanos.

Cáceres

¿No es increíble? Cada paso que se afianza en este suelo de piedra lo imitaron emperadores, legiones orgullosas de brillantes armaduras, geniales comerciantes buscando un asentamiento donde vender su mercancía. Extremadura parecía atraer especialmente a los emperadores de la gloriosa Roma, y es por esto que el legado que dejaron aquí es uno de los más ricos de España. Dejando a un lado preciosidades como las murallas de Coria, centrándonos en las calzadas, sobresale un nombre conocido por todos: Vía de la Plata. La que podría ser una de las arterias principales en las comunicaciones de Hispania. Pese a su grandilocuente nombre, no transportaba este preciado metal tanto como el estaño y diversas mercancías de menor categoría, pero sí es una delicia pisarla ahora, vieja la piedra y endurecida por los años. Pueden encontrarse tramos en Baños de Montemayor, aunque la ruta más conocida, en Cáceres, es la del depósito de los miliarios. Los miliarios eran grandes bloques de piedra grabada que marcaban la distancia recorrida en cada calzada. Saliendo desde Casar de Cáceres, sigue un camino de dos kilómetros en excelentes condiciones.

Cádiz

Una cultura apasionante la de los romanos. Ya entonces crearon un sistema de alcantarillado cuando el resto del mundo lanzaba sus excrementos por la ventana. Estos peregrinajes por calzadas romanas abren la puerta al asombro, a la excitación, la confusión. No imaginábamos que civilizaciones de hace dos mil años se asemejaban tanto a la nuestra. Cádiz y su clima cálido, su proximidad al mar para el control de las rutas del Mediterráneo, convirtieron este territorio en uno crucial para el imperio. La calzada Romana Ubrique-Benaocaz es una de las mejor conservadas en España, saliendo desde Fuente de los Nueve Caños hasta terminar en Benaocaz. Por el camino pueden apreciarse los restos de este milenario sistema de alcantarillado y obtenerse unas vistas espectaculares de la Sierra de la Silla. Una vez en Benaocaz, es posible visitar sin abandonar la calzada las ruinas del barrio nazarí, otro gramo de Historia más para aportar a la visita.

Salamanca

Otra gran ciudad con una fuerte influencia romana en sus cimientos. Lo demuestra la extensa red de calzadas que todavía pueden verse y pasearse. Entre los tramos más bonitos para recorrer se encuentra la calzada romana de Béjar, un fragmento de la Vía de la Plata. Con una extensión de cerca de 17 kilómetros, atraviesa como el cuchillo a la mantequilla amplios espacios de campo salamantino. Pueden verse además los restos de un fortín romano que se construyó para vigilar el paso de los peregrinos, y el camino atraviesa el Puente de la Malena. Este puente construido en los años romanos y reconstruido durante el siglo XVIII es un ejemplo perfecto para comprender la importancia que esta ruta obtuvo en el pasado. Los años han castigado con insistencia a las calzadas, por lo que es complicado encontrar trazos extensos que los compongan exclusivamente las piedras romanas. En ocasiones, caminos nuevos se superponen, y en otras las calzadas desaparecen durante unos pocos metros, jugando a ver si nos confunden.

Madrid

La calzada romana de Fuenfría guarda uno de los tramos mejor conservados en la Sierra de Guadarrama. Solo habrá que tener cuidado con no pasarse de pasos y entrar accidentalmente en Segovia, por donde la calzada continúa. Es común confundirla con la calzada Borbónica, construida por Felipe V para acceder más fácilmente al Palacio de la Granja, aunque la forma de distinguirlas es sencilla, una vez la conocemos. Mientras que la calzada Borbónica está delimitada por círculos blancos, la romana viene señalizada por círculos verdes. La lluvia y la erosión han dejado amplios tramos al descubierto, la piedra pulida, y en ocasiones se han generado divertidos escalones que hará falta subir para terminar la ruta. De recorrido circular, la ruta comienza y termina en el aparcamiento de Majavalán, de fácil acceso por la AP-6.

Soria

Una ruta circular con salida y llegada en la Venta de Tiermes, cuenta con uno de los recorridos más extensos sobre calzadas romanas. En las cuatro horas y media que dura la ruta, se realiza un viaje a lo largo de dos importantes etapas de la historia española, siempre respirando fuerte, hasta abrasar los pulmones, el aire limpio del campo. El yacimiento romano de Tiermes se trata de una parada conocida y obligada pero poco antes de alcanzarlo, el caminante puede encontrarse con restos de una necrópolis celtíbera que data del siglo IV a. C. Dos pedazos de historia en un mismo camino, cubierto en su mayor parte por trazos originales de la calzada romana de Uxama y conservados en excelente estado.