Historia antigua

¿Cómo terminaron las siete maravillas del mundo antiguo?

Terremotos, guerras, incendios, todo tipo de catástrofes de la naturaleza terminaron por derribar las obras más ambiciosas del hombre

Pirámides de Guiza en la actualidad.
Pirámides de Guiza en la actualidad.The Digital Artistpixabay

Un autor cuyo nombre no recuerdo afirmaba que, de haber resultado victoriosa Atenas en las Guerras del Peloponeso, imponiendo su democracia sobre la monarquía espartana, a día de hoy seríamos inmortales. Me gustó la idea, aunque debo reconocer que también me dio un poco de susto. ¿Qué sería del Yo en el caso de conseguir la inmortalidad? ¿Se difuminaría con el tiempo hasta desaparecer? ¿Perdería su sentido? No lo sé, tampoco es la materia a tratar en este artículo.

Pero si algo está claro es que, ya en los tiempos de la Grecia Antigua, muchas de las ideas que se definen como novedosas existían. El turismo, por ejemplo. Ellos también se recomendaban, como lo hago yo aunque con más trabas físicas y mayor maestría del lenguaje que la mía, los destinos ideales a los que acudir durante las vacaciones de verano. Imagínatelo. “Las ocho polis costeras más agradables para escaparte de Atenas”. “Corinto, una agradable ciudad de pescadores”. “Diez trucos para ir a Esparta por primera vez y que no te tiren al pozo”. Cosas así.

Entre estas recomendaciones de viajes, algún iluminado del periodo helenístico decidió señalar las siete maravillas que debes ver, utilizando la expresión griega thamata, que se puede traducir como “algo que ver”. Pero si fueron siete los destinos seleccionados, no se debía a que no querían cansar al lector con una sobredosis de información como hacemos ahora, sino que este número primo era considerado por ellos como el número perfecto. Pero el tiempo transcurrió con su desidia particular, ocurrieron terremotos, guerras, incendios, catástrofes propias de la ira de los dioses y, al final, muchas de las maravillas fueron destruidas por completo o terminaron en ruinas.

Como todo periodista de viajes, cada uno de los griegos y romanos que redactaron esta lista, quisieron añadir su toque personal y los lugares no siempre coincidían. Pero con los años posteriores se llegó a un consenso generalizado sobre cuáles serían las siete maravillas del mundo antiguo; esta es la situación actual de cada una.

La Gran Pirámide de Guiza

Todos la conocemos, sigue en pie 4.590 años después de su construcción por órdenes del faraón Keops, siendo la maravilla más antigua y la única que pervive. Es sobrecogedor pensar que nosotros estamos más cerca de la famosa Cleopatra de lo que ella estuvo de la construcción de esta pirámide. Sin embargo, ya no se ve tal y como fue entonces. Se piensa que durante los años de Heródoto, esta bestial tumba digna de un dios estaba recubierta de un color blanco cegador, mientras que su punta era de oro puro. El desgaste de los años y los saqueadores han terminado por darle su aspecto actual.

Los Jardines Colgantes de Babilonia

Recreación de los jardines de Babilonia
Recreación de los jardines de Babilonialarazon

En la ciudad más importante de los primeros años de la Antigüedad, situada en la actual Irak, brillaban unos jardines colgantes que atraerían con sus dulces aromas a conquistadores de todo el mundo, desde Ciro II el Grande hasta Alejandro Magno. Aunque su veracidad es dudosa, ya que semejante orgía de olores y colores era muy difícil de crear por entonces, poetas, reyes y soñadores de todas las épocas han suspirado por visitarlas algún día. En el año 126 a. C, la ciudad fue arrasada por las tropas persas de Demetrio II como castigo por una sublevación. Los jardines ardieron y nadie volvió a deleitarse con ellos.

El Templo de Artemisa

Ubicado en la ciudad de Éfeso, actual Turquía, estaba dedicado a la diosa Artemisa, reina de los animales salvajes, la naturaleza y los nacimientos, las doncellas y la virginidad. Tras su destrucción a manos de un incendio, Alejandro Magno ordenó su reconstrucción, todavía más bello si era posible, hasta el punto de que autores como Antíparo de Sidón la nombraron como la maravilla más bella de su lista. Cuenta la leyenda que fue la misma noche en que nació el conquistador macedonio cuando ardió el templo, ya que la diosa estaba tan interesada por el alumbramiento de la criatura, que ni siquiera se molestó en salvar su propio monumento. Hordas godas lo destruirían definitivamente en el año 262, y apenas se salvaron pedazos del altar junto con algunas columnas.

Estatua de Zeus en Olimpia

Grabado de la estatua de Zeus, poco antes de su destrucción.
Grabado de la estatua de Zeus, poco antes de su destrucción.Recursos Editoriales

Doce metros de marfil representando al rey de los dioses no podía escaparse de la lista. Poseía esta mezcla de temor y piedad que arrojaban los viejos dioses, protegida por su propio templo y a la que acudían para orar fieles de todo el mundo conocido. Calígula ordenó trasladarla a Roma para decapitarla y poner su propia cabeza sobre la estatua, pero cuentan las sagas que cuando los soldados romanos acudieron a cumplir las órdenes de su emperador, se escuchó una atronadora carcajada de Zeus. Salieron corriendo, regidos por el pavor, y no se atrevieron a volver. Sería a finales del siglo IV cuando la destruyó un incendio tras ser trasladada a Constantinopla.

Mausoleo de Halicarnaso

El sepulcro de uno de los más importantes sátrapas del Imperio persa fue destruido por un terremoto en el año 1404 y sus restos los utilizaron para la construcción del Castillo de San Pedro de Halicarnaso. En la actualidad apenas pueden visitarse sus ruinas e imaginar, con la mecha de la fantasía encendida hasta estallar, los tiempos en que este monumento de 134 metros de perímetro y 46 de altura dominaba la bahía de la ciudad turca.

El Coloso de Rodas

Ni siquiera la mente mágica de un chiquillo sería capaz de imaginar semejante muestra de poderío humano. Lo sé porque, cuando visité la ciudad de Rodas de niño y el guía intentó explicarme sus dimensiones, me sobrevino tal estupefacción que todavía hoy guardo su sensación en mis recuerdos. La estatua del dios Helios - dios del sol - se trataba de 40 metros de mármol blanco dominando la entrada del puerto de Rodas. Todo barco que entrara y saliera debía pasar bajo sus piernas, o eso aseguran los antiguos. Apenas sesenta y seis años después de su construcción, en el año 226 a. C. un terremoto derribó al Coloso, se dice que por la misma voluntad de los dioses. Nadie se atrevió a tocar sus ruinas durante 600 años, hasta que tropas musulmanas se llevaron como botín de guerra todo el bronce que lo revestía. Se necesitaron 900 camellos para cargarlo.

El Faro de Alejandría

Recreación del Faro de Alejandía en el videojuego Assasins Creed, uno de las sagas más exitosas de Ubisoft.
Recreación del Faro de Alejandía en el videojuego Assasins Creed, uno de las sagas más exitosas de Ubisoft.Assasins Creed CouncilCreative Commons

Construido en la isla de Faro - de aquí viene el término actual - contaba con una altura de 134 metros donde la Estatua de la Libertad apenas llega a los 93. Durante el día se utilizaba un colosal espejo para reflejar la luz del sol y por la noche, una inmensa hoguera esparcía su luz a lo largo de cincuenta kilómetros. Se construyó porque la zona del delta del Nilo es demasiado llana para que los navegantes pudieran diferenciarla del resto del mar. Aguantó en pie durante mil quinientos años, hasta que una serie de violentos terremotos ocurridos entre 1303 y 1323 terminaron por derribarlo. Cada una de sus piedras fueron utilizadas cien años después por el sultán de Egipto, con la intención de construir un fuerte a pie de mar. Y el mar, los barcos, los hombres, puede que incluso los mismos dioses, se hundieron inevitablemente en las tinieblas sin final.