Diez pueblos de montaña en los que hay que perderse en pandemia

Toca priorizar los espacios abiertos, así que nada mejor que descubrir estas joyas rurales en las que respirar aire puro sin miedo a la Covid-19

Panorámica de Buitrago de Lozoya, al norte de la Comunidad de Madrid
Panorámica de Buitrago de Lozoya, al norte de la Comunidad de MadridShutterstockShutterstock

Después de un año de convivencia con la Covid-19 ya hemos aprendido algunas cuestiones que nos ayudan a seguir con el día a día de manera más tranquila. Sabemos, por ejemplo, que los espacios abiertos son muy seguros y, por tanto, un buen lugar para desconectar. Y bajo esa premisa ahora resulta, si cabe, más apetecible salir a descubrir esos pequeños rincones de la geografía nacional en los que sentirse libres, tal y como ocurre en los pueblos de montaña. Y aquí va un buen puñado de ellos gracias a la propuesta de Civitatis, diez ideas para perderse durante estos días de pandemia:

Candelario, Salamanca

Enclavado a más de 1.100 metros de altura, en plena comarca de la Sierra de Béjar, Candelario presume de callejuelas empedradas y una arquitectura que es testigo de cómo el municipio se ha preparado durante siglos para las grandes nevadas de la zona. Además, su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975, alberga la ermita del siglo XVIII en honor al Cristo del Refugio.

Ronda, Málaga

Abruptos precipicios y un casco histórico envidiable hacen de Ronda uno de los pueblos de montaña más bonitos de España. Tierra de visigodos, musulmanes y romanos, esta preciosa localidad en la provincia de Málaga no deja indiferente. Sus atractivos son su imponente Plaza de Toros, las murallas y puertas árabes y el célebre Puente Nuevo, un titán de casi cien metros metros atravesado por el río Guadalevín.

Ronda, Málaga, Andalucía
Ronda, Málaga, AndalucíaShutterstockShutterstock

Illueca, Zaragoza

Este pequeño pueblo del sistema Ibérico está erigido entre la sierra de la Virgen y la de Camamila. A pesar de que más de 300 kilómetros los separan, está relacionada con Peñíscola, pues Juan Martínez de Luna nació en él y prueba de ello es el imponente Castillo del Papa Luna que se erige en lo alto de la población, una construcción que data del siglo XIV.

Cudillero, Asturias

Este poblado une montaña con mar y posee uno de los puertos pesqueros más históricos del mar Cantábrico. Todo el que visita Cudillero se queda embelesado con los colores de las casas colgantes del Anfiteatro y su contraste con el escarpado terreno de la zona.

Cudillero, Asturias
Cudillero, AsturiasShutterstockShutterstock

Alquézar, Huesca

Localizado en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara se alza el municipio de Alquézar. Esta villa está coronada por un alcázar y una colegiata que culminan en lo alto de un risco. En el interior de bastión se pueden ver unos capiteles románicos realmente únicos. Por otra parte, el cañón del río Vero que rodea a la población crea una postal de cine que maravilla a propios y extraños.

Lanjarón, Granada

La Alpujarra es una comarca montañosa de la provincia de Granada y en ella se encuentra el famoso pueblo de Lanjarón, asentado en pleno Parque Nacional de Sierra Nevada. Caminando por el entramado de calles encaladas y macetas de colores es posible divisar, entre muchos otros atractivos, una fortaleza árabe del siglo XII.

Lanjarón, Granada, Andalucía
Lanjarón, Granada, AndalucíaShutterstockShutterstock

La Huetre, Cáceres

No muy lejos de la frontera con Castilla y León se encuentra La Huetre. Esta alquería de Extremadura perteneciente a Las Hurdes Altas está rodeada de gigantescas montañas que tiñen de blanco sus picos en invierno. Una de las actividades más populares aquí es realizar la senda de Majá Robledo, un camino que lleva hasta un mirador perdido entre montes y bosques de pinos y enebros. Al final de la ruta se obtiene como recompensa una espectacular panorámica de un lago embalsado de aguas turquesas.

Tahull, Lérida

Este coqueto pueblo, perteneciente al Pirineo leridano, permite disfrutar de una visión privilegiada de las enormes laderas de las montañas del valle de Bohí simplemente alzando la vista. Además, es un destino ideal para los amantes del románico. Las iglesias de San Clemente y Santa María son las que mueven el turismo hasta allí. Ambas son Patrimonio de la Humanidad y su interior atesora la pintura del Ábside de San Clemente de Tahull.

Tahull, Lérida
Tahull, LéridaArchivoShutterstock

Buitrago de Lozoya, Madrid

En una selección de pueblos montañosos con encanto no podía faltar la mención a Buitrago de Lozoya, un recinto medieval a los pies de la madrileña sierra de Guadarrama. Un castillo gótico-mudéjar, su muralla de origen musulmán o su iglesia de Santa María del Castillo hacen de Buitrago de Lozoya un rincón imprescindible para visitar sin salir de la Comunidad de Madrid.

Ochagavía, Pamplona

En pleno valle de Salazar se encuentra Ochagavía, uno de los pueblos de montaña más bonitos de España. Algunos de sus principales atractivos turísticos son sus casas blasonadas, sus palacios medievales (como el de Urrutia o Donamaría) o la impresionante estampa de su puente de piedra atravesado por el río Arduña.