¿Por qué ha fracasado Radar Covid, la app del Gobierno contra el coronavirus?

La aplicación lanzada por el Ejecutivo para frenar el avance de la pandemia apenas ha superado los cuatro millones de descargas

El factor que más peso tiene en la decisión de descargarse una aplicación de salud, y utilizarla, es quién la recomienda, y los profesionales sanitarios son los prescriptores en los que más se confía. Esto, sumado a que no ha habido transparencia acerca del proceso de desarrollo de Radar Covid, son algunos de los puntos claves para explicar el escaso éxito de la app “estrella” lanzada por el Gobierno para controlar la pandemia, según una investigación de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) que se ha publicado en la revista científica JMIR mHealth and uHealth. El trabajo, liderado por el profesor de Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación, Francisco Lupiáñez, se ha centrado en analizar el impacto real de la salud móvil y obtener datos que permitan extender el uso de estas tecnologías de la información y la comunicación en los sistemas de salud.

“Las aplicaciones móviles en salud acabarán funcionando tan bien como funcionan otro tipo de medicinas, pero para que la gente las use y tengan un impacto positivo sobre el sistema de salud, sus prescriptores tienen que ser profesionales sanitarios. Hasta ahora, no la ha recomendado ningún médico, solo políticos, lo que no genera confianza en el usuario”, han comentado los expertos, para quienes este es uno de los motivos que explican el bajo nivel de adopción de la aplicación.

Gratis y que cumplan la protección de datos

De hecho, a pesar del auge de los últimos años de las aplicaciones de salud móvil ( denominadas m-health), que buscan empoderar a los ciudadanos para que hagan un seguimiento y un control de su salud personal con la ayuda de dispositivos móviles, existe una brecha entre sus potenciales beneficios y su impacto real.

El estudio, basado en el análisis de tres países europeos con sistemas sanitarios distintos: España, Holanda y Alemania, en los que han realizado más de 2.000 encuestas, ha demostrado también que los usuarios prefieren aquellas aplicaciones que muestran de forma más explícita que cumplen la legislación de protección de datos, y que no están dispuestos a pagar por ellas. “Sorprendentemente, hemos constatado que, si bien las personas solemos expresar que nos preocupa compartir nuestra información personal, la gente no descarta instalarse una aplicación aunque su modelo de negocio se base en compartir sus datos, además de insertar publicidad”, explican los autores.

En cuanto al tipo de usuarios que adoptan estas tecnologías, el estudio señala que, sobre todo, son hombres jóvenes con un alto grado de formación y con inquietud por temas de salud, que tienden a cuidarse y a preocuparse más por su estado de bienestar.