Sanidad pública andaluza: más inversión y personal pese al azote de la Covid-19

El Presupuesto de 2020 destina 1.214 millones más al ámbito sanitario que el último elaborado por los socialistas. Hay 1.083 camas hospitalarias más desde que Susana Díaz dejó la Junta de Andalucía

«Tiene a la comunidad educativa indignada, a los sanitarios agotados y a los ciudadanos perplejos». En estos términos se refirió la secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, al presidente de la Junta, Juanma Moreno, en la última sesión de control al Gobierno andaluz en el Parlamento. El segundo ámbito al que aludió Díaz, la sanidad, se ha convertido en las últimas semanas en uno de sus argumentos fundamentales de oposición, ahora que la segunda ola de coronavirus está impactando con fuerza en la comunidad. La atención primaria, cuando muchos sanitarios se están incorporando de sus vacaciones y con más competencias en la lucha contra la pandemia –los rastreadores están vinculados a este primer escalafón, al igual que las pruebas PCR–, se está resintiendo tras el verano. Una circunstancia que ha aprovechado la líder de los socialistas andaluces para atacar al Ejecutivo.

Díaz ha denunciado que la atención primaria está «colapsada» y que los ciudadanos deben esperar casi dos semanas para obtener una cita con su médico. Ha asegurado que las sustituciones de verano no se cubrieron –«cosa que no tiene ni pies ni cabeza en plena pandemia»–, ha alertado de que la presión hospitalaria sigue aumentando ante el «deterioro asistencial» en los centros de salud, ha ironizado con la atención telefónica asegurando que los facultativos se han convertido en «teleoperadores» e incluso ha señalado que el servicio Salud Responde «no responde».

El pasado mes de agosto la plantilla del sistema sanitario público andaluz llegó a su cifra récord con 118.179 profesionales

¿Está mejor o peor la sanidad pública andaluza un año y nueve meses después de la llegada de la coalición de PP-Cs a San Telmo? Lo cierto es que este ámbito fue uno de los motivos que aceleró la salida de los socialistas de la Junta. El descontento de sanitarios y pacientes fue en aumento en la última etapa del Ejecutivo de Díaz, un epílogo trufado de protestas y huelgas de batas blancas. Los médicos venían denunciando que eran los profesionales peor pagados de España y Andalucía era la comunidad autónoma que menos invertía en sanidad por habitante. Pero hubo un hito que marcó un punto de inflexión: la frustrada fusión hospitalaria de Granada. Fue entonces cuando afloraron los problemas en todos los niveles asistenciales y la protesta cristalizó en las denominadas «mareas blancas», que fueron denunciando, provincia por provincia, las sobrecargas hospitalarias, el déficit de profesionales y las abultadas listas de espera. Desde la Administración se movió ficha, ya que se produjeron ceses al más alto nivel e incluso cambios de consejeros de Salud, pero el daño ya estaba hecho y la ciudadanía percibía que la sanidad se había descuidado demasiado. La «joya de la corona», tal como calificaba machaconamente Díaz, ya no brillaba.

El pasado mes de agosto, el sistema público sanitario andaluz llegó a su cifra récord con 118.179 profesionales, según datos aportados por la Consejería de Salud a LA RAZÓN. A esta cifra hay que sumar unos 3.000 licenciados sanitarios en formación y casi 500 diplomados. En enero de 2019, cuando Díaz dejó la Junta, el dato ascendía a 101.826 sanitarios. En cuanto a las camas hospitalarias, actualmente hay 15.014, lo que supone 1.083 más que las 13.931 de enero del año pasado. Pero las diferencias se acrecientan en los Presupuestos, que es donde realmente se plasman los compromisos. Las cuentas andaluzas de 2020 destinan 1.214 millones de euros más que las últimas del Ejecutivo socialista. Este dato supone el 6,4 por ciento del PIB regional, cuando en 2018 representó el 6,1. Además, en el Presupuesto de 2020 se aumenta el gasto por habitante, pasando de los 1.168 euros del anterior Gobierno a los 1.316.

Especialmente significativo es el aumento del gasto de personal, cifrado en 472 millones de euros en comparación con el último Presupuesto socialista, un 10,7 por ciento más. Como dato curioso, este verano se han agotado las bolsas de facultativos y de enfermería en la mayoría de las provincias, lo que da muestra de las dimensiones de la plantilla.

En estos momentos de incertidumbre por el avance de la pandemia, la Junta ha reorganizado sus recursos para dar prioridad a la educación, la sanidad y los servicios sociales. La estrategia, denominada «Andalucía en marcha», movilizará 3.450 millones de euros para reactivar la economía regional y crear empleo. Sólo en el ámbito sanitario se invertirán 440 millones. Pero este Ejecutivo ha abordado demandas históricas que mantenía el colectivo, como la extensión del complemento específico de exclusividad. El coste anual de esta medida asciende a casi 10 millones, según los cálculos de la Consejería de Salud. Para seguir avanzando en la equiparación salarial, el departamento que dirige Jesús Aguirre propuso la equiparación de la jornada complementaria y de la atención continuada. Pero la medida estrella ha sido una paga extra de 600 euros de media, una gratificación por la entrega durante el pico de la pandemia.

En detalle
El SAS quiere normalizar el pago de las nóminas del personal interino, que cobra con un mes de retraso desde 2017. Una adecuación «imprescindible», por lo que este año se le abonará al colectivo una nómina más.
En el plano de lasinfraestructuras, Moreno anunció un plan con 672 obras en diferentes centros sanitarios por un importe de 117 millones de euros. La Junta ya ha marcado el camino que desembocará en el tercer hospital de Málaga, comprometiendo 400 millones de euros y la implicación de la iniciativa privada. En Sevilla, el antiguo hospital militar volverá a ponerse en funcionamiento antes de que acabe el año tras casi 15 años de total abandono.