La pandemia obliga al Rocío de la resignación

La hermandad matriz de Almonte confía en que la próxima romería «sea lo más parecida a la de 2019»

La Virgen del Rocío en su altar de cultos de Pentecostés de la parroquia de la Asunción de Almonte (Huelva)
La Virgen del Rocío en su altar de cultos de Pentecostés de la parroquia de la Asunción de Almonte (Huelva) FOTO: La Razón La Razón

El mundo rociero vive con resignación este segundo año sin peregrinación. El coronavirus está impidiendo las expresiones de religiosidad popular y, aunque la Junta de Andalucía deja abierta la puerta a la celebración de romerías en municipios con niveles de alerta 1 y 2, la situación epidemiológica de Almonte y su entorno desaconseja una celebración tan multitudinaria como el Rocío. Hoy es domingo de Pentecostés y pocas señales dan muestras de que estamos en el momento cenital de la romería. La aldea apenas registra afluencia de personas y la Virgen del Rocío permanece en la parroquia de la Asunción de Almonte, a donde fue trasladada en agosto de 2019 y allí continúa tras el estallido de la pandemia.

Según relata a LA RAZÓN Santiago Padilla, presidente de la hermandad matriz de Almonte, estos días se están viviendo «con aceptación y con la esperanza de que este año pueda ser el último» sin romería. La corporación hizo un llamamiento a las hermandades para que no abrieran sus casas de la aldea este fin de semana, a fin de evitar concentraciones. «La situación es delicada en la comarca del Condado-Campiña y particularmente en Almonte, con los índices más altos de la provincia». A esta circunstancia se añade el fin del estado de alarma y la anulación de las restricciones horarias y de movimientos. «Esto ha abierto la posibilidad de que personas que tienen su segunda residencia en el Rocío o en Matalascañas puedan ir después de varios meses sin poder hacerlo». Por ello, llama a la «prudencia» y a la «responsabilidad» porque el coronavirus sigue entre nosotros.

El impacto emocional y económico sigue muy presente. Son las consecuencias «más tangibles» de la suspensión de la romería. Cada año se daban cita en la aldea casi un millón de personas, un movimiento que generaba riqueza en los comercios locales y que potenciaba los alquileres de viviendas, el mercado de la moda flamenca y el negocio vinculado al caballo. Todo ello se ha ido al traste y son muchas las familias que padecen estos dos años en blanco.

¿Qué pasará en 2022? «Quiero pensar que la romería será lo más parecida a la de 2019», señala el presidente de la hermandad matriz, quien da algunas claves sobre la vuelta de la Virgen del Rocío a la aldea: «Ese horizonte debe estar marcado por la seguridad sanitaria que aún no tenemos y, por tanto, no aconseja, de momento, una convocatoria multitudinaria como la que provoca cualquier movimiento de la Virgen».

La alta incidencia del coronavirus obligó a suspender la misa pontifical de hoy en la zona del Chaparral, una cita que hubiera significado un signo de esperanza entre tantas tinieblas. La decisión ha sido «lo más aconsejable según la autoridad sanitaria», según Pandilla, quien entiende este «sacrificio» como una «nueva llamada de atención para todos los rocieros». La eucaristía, finalmente, se celebrará a puerta cerrada en la parroquia, con limitación de aforo.

Sin embargo, no todas las expresiones rocieras han tenido lugar en los templos. La hermandad de Emigrantes celebrará hoy una misa ante el monumento de la Virgen del Rocío en la plaza de El Punto de Huelva. Asistirán unas 250 personas y se velará por el cumplimiento de las medidas sanitarias. De igual forma, el pasado miércoles la plaza de España de Gines (Sevilla) acogió la misa de romeros, con localidades separadas y respetando todas las medidas en vigor. Son algunos ejemplos que demuestran que la fe se puede expresar en la calle con responsabilidad en tiempos de pandemia.