Sociedad

Navidad

La primera máquina expendedora de España que vende figuras de belén

Se encuentra en un parking de Linares y sus productos religiosos están disponibles a la venta las 24 horas del día

Máquina expendedora de figuras para el belén
Máquina expendedora de figuras para el belénRedes SocialesRedes Sociales

En el corazón de Linares, Jaén, un estacionamiento alberga una peculiar tradición navideña: una máquina expendedora que ofrece figuras para el belén durante las 24 horas del día. Rafael Calzado, el encargado de este singular punto de venta, llena la máquina con nuevas figuras cada temporada navideña. Entre las opciones, destacan los portales en miniatura, que se han convertido en un éxito de ventas.

Aunque la máquina vende en promedio diez figuras por semana, con precios que oscilan entre los 3 y los 40 euros, Rafael confiesa que le gustaría que las ventas fueran aún mayores. La oferta incluye tanto las principales imágenes para el belén por separado como nacimientos completos, que varían en precio entre 4 y 8 euros según el tamaño. Además de figuras para el belén, la máquina también exhibe otros productos, como bolas de Navidad y diversas imágenes religiosas, entre las que destaca la Virgen de la Cabeza y San Judas Tadeo.

Aunque inicialmente la figura de San Judas Tadeo solía adquirirse para regalar a personas que enfrentaban situaciones complicadas, hoy en día los principales clientes son los niños, o más precisamente, los padres que, al pasar por la máquina, no pueden resistirse a llevarse una figurita para el belén de sus hogares. Con la llegada de la Navidad, el espíritu festivo inunda la máquina expendedora, ofreciendo a los habitantes de Linares una forma única y conveniente de embellecer sus belenes.

Cuando la temporada navideña llega a su fin, las figuras regresan a la mercería de Rafael, dejando espacio para nuevas imágenes religiosas en la máquina expendedora. Aunque algunas figuras en miniatura permanecen para los coleccionistas, la esencia navideña de la máquina continúa iluminando el estacionamiento, recordándonos que la tradición y la innovación pueden fusionarse de maneras sorprendentes.