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El «chivato» de las emisiones reales del tubo de escape

Arranca en Madrid un proyecto que usa la misma tecnología con la que se destapó el «dieselgate» en EE UU. En menos de un segundo este dispositivo informa de la composición de los humos de los coches

  • El proyecto GySTRA prevé medir y analizar las emisiones de unos 700.000 vehículos en Madrid / Foto: Cristina Bejarano
    El proyecto GySTRA prevé medir y analizar las emisiones de unos 700.000 vehículos en Madrid / Foto: Cristina Bejarano
Madrid.

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25 de junio de 2018. 18:14h

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Clara Navío .  Madrid. 25/6/2018

El Informe anual de calidad del aire en el Estado español durante 2017, que elabora la ONG Ecologistas en Acción presentado esta semana, revela que el 97% de la población, 45 millones de personas, y el 88% del territorio español estuvieron expuestos a niveles de contaminación insalubres. Además de que en el mismo año se ha producido un aumento generalizado de niveles de contaminación por partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), de dióxido de nitrógeno (NO2 ), ozono troposférico y dióxido de azufre (SO2). La principal fuente de estas emisiones y contaminación en las áreas urbanas, procede del tráfico rodado. Las consecuencias negativas de la contaminación afectan a la salud humana, al medio ambiente y al cambio climático y, también, a la economía.

Precisamente para diseñar y aplicar políticas efectivas que reduzcan estas emisiones, de manera que se puedan alcanzar los objetivos europeos de calidad del aire, está desarrollándose en Madrid y en Sofía (Bulgaria) el proyecto Life GySTRA que lidera y coordina el centro tecnológico Cartif, y forman parte de él el Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), la DGT y la empresa OPUS-RSE.

Esta última aporta el equipo que sustenta la herramienta para medir y analizar las emisiones de los vehículos en circulación real; de manera que, a partir del conocimiento de los datos de cantidad de emisiones y cantidad de elementos nocivos que éstas contienen, se puedan diseñar políticas de movilidad sostenible eficaces y eficientes. Se trata de un dispositivo de detección remota de emisiones, (RSD, por sus siglas en inglés), que permite medir y analizar las emisiones reales del tráfico en circulación normal. Josefina de la Fuente, directora de OPUS-RSE, explica el funcionamiento de este equipo y la tecnología que incorpora: «Mide las emisiones reales porque analiza el humo que sale de los tubos de escape de los vehículos mientras circulan normalmente. Solo ha de ir acelerando, para que por el tubo salga una cantidad de humo suficiente y significativa».

Así, al pasar junto al equipo «este analiza en menos de un segundo las características reales de su humo. Esto es posible porque lleva un analizador de emisiones y un sistema de medición y aceleración, que se coloca a un lado de la vía. Al otro se sitúa un espejo que refleja la luz de dos fuentes, infrarrojo y ultravioleta colimado, y reflecta la luz. Unos sensores captan la diferente cantidad de luz que pasa a través del chorro de humo, que varía en función de los diferentes contaminantes. En función de su longitud de onda, el software nos permite saber si hay CO (monóxido), HC (hidrocarburos), NOx (monóxido de nitrógeno) y partículas (PM2,5 ), además de otros componentes», detalla De la Fuente.

Por su parte una cámara fotografiará, como los radares de velocidad, el vehículo para poder notificar a sus dueños si hay anomalías y las puedan subsanar «porque, normalmente, si un vehículo emite por encima de los valores homologados, suele ser porque la combustión no es óptima», afirma la directora. Con esta capacidad de análisis el proyecto GySTRA prevé medir y analizar las emisiones de unos 700.000 vehículos en Madrid, a lo largo de sus tres años de duración; mientras que en Sofía el objetivo es analizar los autobuses municipales. Será el mayor programa de medición continua de emisiones de vehículos realizado en Europa.

Un estudio del Ciemat para su proyecto Coretra mostraba que el 5% de los vehículos que circulan por una ciudad contribuye con el 40% de las emisiones; y, de ese 5%, el 20 más o menos, son nuevos, están en garantía, y la mayoría son diésel. Es decir, muy pocos contaminan mucho. De hecho, según la documentación del proyecto, se estima que la reparación de este 5% de vehículos podría suponer, en España, la reducción anual del 14,8% de las emisiones de CO; el 2,8 de las HC; y el 22,7% de las de NOx, NO y NO2 . Incluso, aunque sólo se repararan la mitad de ellos, se reducirían las de CO2 hasta 16 millones de toneladas al año. Porque, al funcionar bien la combustión, consumen menos combustible.

Una de las características de los Life es que el conocimiento generado pueda ser aplicado en otras situaciones similares. Por ello uno de los pasos del GySTRA ha sido adecuar las posibilidades de análisis que tenía previamente el RSD a las necesidades del proyecto, «se trata de demostrar que funciona correctamente, que mide lo que tiene que medir y que el resultado es creíble. Para ello hay que homologarlo y cuando acabe el proyecto estará disponible la tecnología para producir más equipos. Lo único que no analizaba el dispositivo inicial era el NO2, que ya está incorporado; de manera que podemos hacer un barrido completo de los componentes que salgan del tubo de escape de un vehículo en circulación», explica Dolores Hidalgo, investigadora del Cartif.

La tecnología de control remoto de emisiones aportado por OPUS-RSE es «la misma que la utilizada en EE UU cuando el caso Volkswagen. Somos una empresa española fundada hace 10 años y ahora estamos participados por la empresa americana, OPUS Inspection. Nuestro trabajo se centra en abrir el mercado europeo y en el uso y explotación e I+D+i de esta tecnología. Además de participar en este Life, trabajamos con otros partners en otros países, caracterizando el tráfico en distintas ciudades, y también para flotas de empresas que quieren reducir sus emisiones», afirma de la Fuente.

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